En la previa al anuncio de Alberto Fernández se presumía que las medidas de cuidado impuestas podrían haber sido más profundas, apuntando a nuevas restricciones y límites de horario para circular. Sin embargo, tan solo se trata de la extensión del decreto firmado hace dos semanas, que tendrá validez por lo menos hasta el 21 de mayo próximo.
Desde la provincia, con el impulso del tándem que trabaja en la cartera sanitaria, Daniel Gollán y Nicolás Kreplak, bregaban por un cierre total de las actividades durante 15 días para hacerle frente al inminente colapso en el sistema de salud. Pero, más allá de que los casos están estabilizados en una meseta alta, la decisión del Presidente fue continuar con las mismas disposiciones.
Nuevamente aparece en la escena la puja entre el gobernador Axel Kicillof y el Jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, por las formas antagónicas de enfrentar al coronavirus. En el Área Metropolitana de Buenos Aires, la situación epidemiológica sigue siendo compleja, aunque ambos mandatarios no han podido llegar a un acuerdo para tomar medidas conjuntas.
En ese marco, como lo hizo anteriormente, Kicillof adhirió al decreto comunicado por Alberto Fernández durante la mañana del viernes y, al mismo tiempo, anunció multas para aquellos que no se ajusten a ello y anunció que desde la Provincia se realizará una inversión de 70 mil millones de pesos destinadas al área social y productiva.
En este sentido, le tiró un tiro por elevación a Larreta y sostuvo que el gobierno bonaerense “va a respetar el DNU del presidente que en Argentina tienen valor de ley” y agregó que “en la provincia vamos a respetar la ley porque de este modo funcionan las democracias y las instituciones”.
Del mismo modo, y siempre sin nombrarlo explícitamente, Kicillof se refirió a la postura que adoptaron desde Juntos por el Cambio y remarcó que “estamos en una pandemia y no es momento de forzar discusiones sobre federalismo y autonomía porque la autoridad máxima es el presidente de la nación”.
“No se pueden tomar medidas mirando encuestas. No estamos en campaña electoral, sino en campaña de cuidados y vacunación”, enfatizó el gobernador, dejando en claro que el acercamiento con Rodríguez Larreta todavía asoma lejano, a pesar de que durante la semana hubo algunos encuentros entre los funcionarios de ambas jurisdicciones.
Lo cierto es que,en el tridente compuesto entre el Jefe de Gobierno, el gobernador y el presidente se produce un tironeo cada vez que hay que tomar decisiones en relación a la pandemia. Con el apoyo de los intendentes del Conurbano, que tienen sus distritos al límite del colapso sanitario, Kicillof intenta imponer su voluntad del cierre total, pero choca contra las intenciones electoralistas de su par porteño.
Como mediador, Alberto Fernández, que ciertas veces empuja la pulseada hacia la provincia y en otras ocasiones hacia CABA. Por ahora, la batalla se inclina un poco más hacia la postura del mandatario bonaerense, mientras desde el otro lado de la General Paz, todavía están con los ojos puestos en la Justicia para que resuelva el conflicto de las clases presenciales y, según su sentencia, sacar rédito político.
En ese escenario, Larreta tiene todas las de ganar. Por un lado, si la Corte Suprema decide darle curso al recurso de amparo presentado por la Ciudad, el Jefe de Gobierno quedará como el triunfador y, por otro lado, si el fallo finalmente no es favorable a su postura, cerrará las aulas, pero con una postura de victimización ante la obligación que fijará el dictamen.
Mientras la política electoral está en el eje de la escena, los contagios siguen aumentando al mismo ritmo que los fallecimientos rompen récords diarios, y las camas de terapia intensiva en el AMBA están al borde del colapso. El 21 de mayo será el límite para ver qué lado de la General Paz impone su fuerza en la pulseada por las restricciones.
(*) Resumen semanal de DixitP.
