Bosque, campo y mar: la energía de la naturaleza en un sólo lugar

¿Alguna vez pedaleaste en el mar? Pensás que no es posible ¿verdad? Te cuento que sí lo es. Seguime en esta nueva aventura.

Mate en mano y con la mejor compañía (amistades o familia), tomás Autovía 2 con destino a Chapadmalal. Si tenés cómo llevar tu bici la cargas, si no en Mardel alquilan unas MTB rodado 29 que son ideales para hacer el recorrido que te propongo.

Disfrutá del paisaje rutero. Si queres darte un gustito y acompañar el mate, hay unas medialunas “mortales” en un tradicional parador de la Ruta 2 (km 113) cerquita de Chascomús. Vas a necesitar reserva de energía (yo sé lo que te digo).

Cuando llegues a MDQ te sugiero seguir por la Av. Champagnat (que luego de la rotonda de la Juan B. Justo se llama Av. Pte. Perón y es la RP 88) para ingresar a “CHAPA” (Chapadmalal) por la calle 515. ¡Ojo! es un camino rural que está mejorado. Si llueve ¡olvídalo! (salvo que te guste el rally). 

Creo que es una buena oportunidad para disfrutar de la diversidad paisajística que hay en la zona. Ahí vas a ver campos sembrados, una cantera, un frigorífico, el cordón agrícolo-ganadero y productivo del partido de Gral. Pueyrredón, rodeado de frondosas arboledas. 

Si tenés ganas de “estirar las piernas” antes de llegar a destino, te recomiendo visitar la antigua Estación de Tren Chapadmalal.

Siempre por la calle 515, seguí hasta “el mar”, por la Ruta 11 recorres toda la costa de Chapa. Nosotros nos hospedamos en @vistasalmar.mdp, pero tenés muchas opciones. 

¡Llegaste! Ahora a descansar un poco y planificar el “día después”. Una buena opción es cruzar al acantilado para sentir el aire fresco del mar y oír sus murmullos. 

Estos lugares siempre guardan historias, como la de Playa Paradise y su inconcluso y abandonado hotel. Por diferentes circunstancias no se avanzó en la construcción de este centro vacacional del que se fueron apropiando skaters y artistas urbanos, y también por la naturaleza en una batalla incansable.

Al caer el sol no podes dejar de visitar @laherreriadechapa, un lugar que te va a divertir y sorprender. Música, picadas, tragos en un entorno atípico rodeado de esculturas de hierro reciclado que cobran vida en una exposición a cielo abierto. 

Día D

Prepará tu bici, guantes, casco y agua para hidratarte. No vas a encender los motores hoy, vas a subirte a tu bicicleta para pedalear los 25 kms que unen Chapa con el Bosque Energético de Miramar por Ruta 11. Dale, si yo pude ¡vos también!.

Hay dos cuestiones a tener en cuenta: la principal es el viento marítimo (que no es cualquier vientito). Si sopla fuerte y de frente, armate de coraje (si no es a la ida va a ser a la vuelta, es inevitable). Así que regula tu aire y el uso de tu fuerza porque la otra cuestión importante es el camino que tiene varias pendientes, es un sube y baja interminable (nada imposible de superar, te lo garantizo).

Ahora sí… ¿decime si no estás pedaleando en el mar? Esta ruta “acantilada” te permite “sobrevolar” la costa. Deleitate y disfrutá de este paisaje que es único.

Cuando llegues a Miramar, toma la bicisenda de la Av. Costanera que te lleva directo al Bosque Energético. Primero vas a pasar por el Vivero Dunícola Florentino Ameghino, un gran espacio verde donde podés hacer de todo y pasar un día increíble: hay parrillas, restaurantes, proveedurías, incluso hay un Museo de Ciencias Naturales.

Cruzando el Vivero (por Ruta 11 o por el sendero de la playa, si estás muy aventurero) podés dirigirte al Bosque Energético (son 3 km). Lo más importante es que al llegar cierres los ojos, respires profundo y conectes con este lugar. Pasan cosas… no es magia, es nada más y nada menos que la energía de la naturaleza. Sentíla. 

Dicen que este bosque está “cargado” porque hace muchos años cayó un meteorito, pero eso es parte de los mitos y leyendas urbanas. 

Dentro del bosque hay decenas de senderos que podés recorrer, incluso cruzando los médanos llegas hasta el mar, que presenta una orilla rocosa, propio de esta zona de acantilados.

Es hora de volver antes de que baje el sol. Si tenés suerte y “el viento sopla a tu favor” el regreso va a ser un pestañeo. ¡A rodar!

¿Los 25 km de regreso fueron soñados o para el olvido? Ojalá que todo haya ido viento en popa. Y como dicen por ahí: “al final hay recompensa”. 

Desafío cumplido, conexión plena con toda la energía y la diversidad paisajística que la naturaleza te puede ofrecer: campo, bosque y mar en un radio de 25 km. Seguramente valió la pena.

Hasta la próxima aventura.

F.M.

Escuchá esta nota en SPOTIFY

Back To Top