El ministro del Interior es una de las figuras jóvenes nuevas en las que Cristina Fernández de Kirchner apuesta a darle una lavada de cara a su espacio, pero como muchos otros dirigentes cercanos a la ex presidenta, tiene algunos manejos espurios difíciles de explicar.
Eduardo “Wado” De Pedro cuenta con algunos años de militancia en La Cámpora y junto a Máximo Kirchner fue uno de sus creadores. Llegó a la función pública en el 2004 cuando fue designado jefe de Gabinete de la Subsecretaría de Turismo de la Ciudad de Buenos Aires y desde entonces continúa ligado al Estado con distintas funciones.

En 2009 fue nombrado integrante del directorio, y posteriormente vicepresidente, ocupando su primer cargo de relevancia, Aerolíneas Argentinas, acompañando en la conducción de Mariano Recalde quien por entonces era el titular de la empresa estatal. Luego, en las elecciones de 2011 fue elegido como diputado nacional por la provincia y más tarde llegó a ser secretario general de Presidencia.
En el 2015 encabezó la lista de diputados y fue nuevamente elegido para el Congreso, hasta que, con el triunfo de Alberto Fernández en 2019, en diciembre de ese mismo año asumió en el área donde se desempeña actualmente y en la cual percibía en septiembre de 2020 la abultada cifra de los $312.000 mensuales en concepto de salario.

Además, De Pedro está inscripto en la AFIP bajo la actividad del cultivo de soja y según el último balance que presentó, obtuvo una ganancia que ronda los $45.000. Pero, a pesar de los excesivos ingresos con los que cuenta, tiene algunos problemas con el fisco. Por ejemplo, “Wado” figura en el ente recaudador de la provincia de Buenos Aires en Categoría 3, con una deuda que supera los $10.000 y está a punto de ingresar a una instancia judicial en la que podrían no solamente embargarle los bienes, sino también su sueldo.



Pero, además de su participación en la política, el ministro tiene también un costado de empresario, ya que figura como integrante de varias sociedades. En una de ellas, denominada Optar, destinada el turismo estuvo como vicepresidente y según la última facturación, obtuvo ganancias por casi $45 millones.
En otra en la que formó parte del directorio y que se llama Dos Luceros S.A., tiene apenas dos empleados y en el balance del año 2020 declararon haber ganado $296.000. Pero, además, a los dos trabajadores que tiene registrados, les paga apenas $19.000 por mes, muy por debajo de la línea de pobreza.
Mientras tanto que figura también en otra que se llama Ustare y que comparte titularidad con su hermano Gerónimo Ustarroz. Esta empresa presentó un balance con ganancias por $131.000. Pero, a pesar de esos ingresos, la AFIP le realizó un juicio, iniciado en 2016, por ejecución fiscal por no pagar los impuestos y le embargaron un automóvil.



Por último, como parte de sus manejos espurios, en la Declaración Jurada que presentó por ser funcionario, tuvo que modificar 10 meses después de haberla presentado por omitir datos. En la misma refirió que tiene una casa en Mercedes con un valor fiscal de $583.000, después tiene un departamento en CABA que alquila, que tiene un valor fiscal de $214.000.
Asimismo, cuenta con otra vivienda rural de 890.000 metros cuadrados, que ingresó a su patrimonio por herencia, con un valor fiscal de $4.366.000 y, declaró tener dos cajas de ahorro en dólares una por 29.000 y otra con 626.000, lo que se dice, un funcionario rico a costas del Estado.



