La senadora Reich le hace honor a su apellido a expensas del Estado

Rico, adinerado y acomodado son las traducciones del término alemán Reich al español. Sin dudas, en el caso de la senadora bonaerense Daniela Reich cuadran a la perfección.

Arribó a la Legislatura bonaerense en el año 2017, en las primeras elecciones donde la paridad de género comenzó a implementarse en las listas. Gracias al apoyo de su marido, el intendente de Tres de Febrero, Diego Valenzuela, logró el año pasado colarse en la nómina y que tras los comicios de noviembre se aseguró una banca en la cámara alta hasta el 2025.

Diego Valenzuela, intendente de Tres de Febrero, junto a su esposa la senadora Daniela Reich.

Actualmente, por ocupar su banca percibe la exorbitante suma de $340.000 mensuales y esa cifra se va a ir engrosando hasta que finalice su mandato en 2025. Lo curioso de la legisladora, una de las tantas representantes de JxC que abonan por la transparencia, es que posee una serie de irregularidades y diferencias entre lo que declarara en la AFIP, en sus Declaraciones Juradas obligatorias por ser parte del Senado y lo que realmente cuenta en su haber como patrimonio personal y compartido con Valenzuela.

Uno de los datos más llamativos es que está dada de baja de la Administración Federal de Ingreso Públicos, por no presentar los balances ni las facturaciones correspondientes. Sin embargo, aparece como titular de una compañía denominada Reflexión SRL, de la que anteriormente también formaba parte su marido, pero cedió a otros socios su parte.

En el último balance anual presentado, declararon que la empresa obtuvo ganancias de $958.000, es decir, menos $80.000 al mes. La misma firma cuenta con tres empleados, de los cuales a uno le pagan por sus servicios la irrisoria sumad de $16.873, una muy que está muy por debajo de los límites del salario mínimo y, por lo tanto, de la línea de pobreza.

Pero pensar en el otro no es el fuerte de Reich, sobre todo teniendo en cuenta su riqueza personal, compuesta por varias cajas de ahorro en pesos y en dólares, un automóvil y una serie de propiedades. Según su Declaración Jurada presentada ante la Cámara de Senadores de la provincia, tiene registrado un auto de $708.000, un departamento en CABA con un valor fiscal de $1.666.000 y una casa en Brandsen valuada en $641.000.

Por otro lado, la legisladora de Juntos por el Cambio tiene un fondo de inversión en $151.000 y bonos que cotizan en dólares por un total de $4.642.000, donde en ambos casos refiere que el origen de los fondos se debe a ingresos propios. A su vez, tiene una caja de ahorro que cuenta con la módica suma de $31.905, y admitió que con Reflexión SRL tuvo ganancias de $1.660.000.

Como si todo esto fuera poco, la especialista en vivir del Estado tiene otra caja de ahorro en dólares, donde resguarda unos 18.000, sumados a un plazo fijo con 89.000 de la moneda estadounidense. Del mismo modo, tiene un plazo fijo con un total de $232.000, a lo que se le suman tres cuentas corrientes: una con $1.200.000, otra con $250.000 y la restante con $584.000.

En este escenario, en el hipotético caso de quedarse a la brevedad afuera de la política, la senadora ha sabido acumular el dinero por sus funciones en el Estado y cuenta con una considerable riqueza para poder tomarse un par de años sabáticos.

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