La Belle Epoque porteña

La ciudad de Buenos Aires tiene tantos rincones como historia y anécdotas. Tesoros que pocas ciudades de nuestro país pueden guardar, sobre todo porque la Capital Federal fue históricamente el puente entre la cultura europea y nuestra tierra.

Si te gusta la historia y las grandes residencias, te sugiero algunas visitas imperdibles en la “ciudad que nunca duerme”. 

Entre ellos, el Centro Naval, ubicado en  la calle Florida 801, esquina Córdoba. Para visitarlo simplemente hay que completar un formulario. Se realizan visitas guiadas todos los jueves y sábados a las 10:30 hs. 

Estos recorridos guiados destacan la importante huella de la arquitectura francesa de la “Belle Époque”, identificada con las líneas arquitectónicas de la Ècole des Beaux Arts de París.

También se realizan actividades culturales gratuitas para las cuales hay que completar una solicitud.

Asimismo, el espacio cuenta con un Restaurante abierto al público en general, al cual se ingresa por orden de llegada y sin reserva luego de las 13 hs. Para realizar reservas comunicate al número (+54) 11 2859-4093 (en las historias de este whatsapp podés ver menú de cada día).

Un gran salón iluminado por elegantes arañas colgantes brinda calidez a la jornada. Podés deleitarte tanto con desayunos como con almuerzos en un ambiente increíblemente lujoso.

Por si fuera poco cuenta con una impresionante Biblioteca, un Hotel, disponibilidad de salones para eventos sociales, conferencias, actividades académicas, conciertos y exposiciones.

Historia que inspira

El Centro Naval es un club social fundado en el año 1882 por un grupo de jóvenes oficiales de la Armada Argentina egresados de las primeras promociones de la Escuela Naval Militar. El objetivo era contar con “lugar de reunión donde ejercitar la sana camaradería, exponer sus inquietudes públicamente, dictar conferencias acerca de los avances tecnológicos de la profesión mediante las cuales se harían conocer los resultados de las exploraciones, experiencias y descubrimientos de todo tipo que sus asociados realizaran”.

Los arquitectos de este fastuoso edificio fueron Jacques Dunant (Sueco) y Gastón Mallet (Francés). Tiene espacios inspirados en el Museo del Louvre, como  el salón del segundo piso destinado a eventos sociales. Las escaleras son de una majestuosidad como todo en este edificio, conectan los siete pisos del palacio. Destaca especialmente la Escalera Imperial, inspirada en la Ópera de París y el Palacio Real.

La ambientación no escatima en detalles, tanto el parquet de cedro, como los hogares a leña, los revestimientos de madera de las paredes, engalanan una destacada pinacoteca.Mientras que su fachada luce fastuosos balcones además de columnas increíblemente hermosas, con buhardillas que concluyen su majestuosidad arquitectónica. El ingreso es el gran broche de esta fachada realizada por el escultor italiano Luis Tiberti, quién forjó bronces y hierros de cañones utilizados en la guerra de independencia, inspirado en el Art Nouveau.

No podés dejar de visitar este ícono de la arquitectura francesa, patrimonio cultural de Buenos Aires, espacio que representa toda una época de nuestra cultura. 

Sin lugar a dudas, vas a sentir que viajas a través del tiempo.

Hasta la próxima aventura
FM.-

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