Forclaz, el molino que no pudo ser

En nuestra vasta tierra hay cientos de historias que demuestran, con errores y  aciertos, que esta fue una nación que brindó oportunidades a (como dice nuestra constitución) “todo aquel que quiera habitar el suelo argentino”. Esta es una de esas tantas historias, que no tuvo final feliz pero que dejó muchos aprendizajes.

El Molino Forclaz fue un proyecto que llevó adelante Juan Forclaz en tiempos de Urquiza, allá por los años 1888/1890. La familia Forclaz fue una de las primeras que habitaron la colonia San José en la provincia de Entre Ríos.

En función de sostenidas inmigraciones, una fuerte política de desarrollo agrícola llevada a cabo por Urquiza, el crecimiento de la producción agrícola de esta zona se expandió tanto que comenzó a requerir nuevas tecnología para poder moler con mayor celeridad enormes cantidades de granos. Hasta entonces la familia Forclaz cubría este servicio con un único molino a malacate tirado por mulas cubría la demanda de los productores.

Así es que un joven Juan Forclaz decide emprender una faraónica obra: un molino de estilo holandés que funcionara a viento. Por lo tanto, puso manos a la obra y lo construyó. Sin embargo no tuvo en cuenta un “pequeño detalle”, esta zona litoraleña no se caracteriza por fuertes y sostenidos vientos, con lo cual su proyecto a pesar de infructuosos esfuerzos, fracasó.

Lo importante de esta historia es que ese molino representa el espíritu y la cultura de trabajo que tenían los habitantes de esta zona, las posibilidades que les ofrecía nuestra tierra para poder tener un futuro mejor para sus familias y fundar una nación promisoria.

Hoy el predio donde se encuentra el Molino y la Casa Forclaz constituyen el Museo Provincial Molino Forclaz, Monumento Histórico Nacional desde el año 1985 y Patrimonio Arquitectónico e Histórico de la Provincia de Entre Ríos desde el 2003.

El recorrido se realiza con visitas guiadas que son muy interesantes (de acuerdo a los horarios establecidos y en algunos casos previa reserva). También hay visitas teatralizadas y visitas nocturnas para vivir una experiencia sorprendente.

Recorrer el predio, los dos molinos y la casa permiten conocer cómo vivían los nuevos pobladores de la zona. Incluso, cerquita de allí, se encuentra la Administración de “La Colonia” (integrada por inmigrantes judíos, suizos, italianos, entre tantos otros), en ese se relata la historia de estas tierras que estuvieron bajo el dominio de Urquiza.

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