“Chiqui” Tapia, bajo fuego: críticas de Milei reavivan denuncias sobre su gestión en AFA y en CEAMSE

El presidente Javier Milei se sumó a la polémica por el nivel actual del fútbol argentino y difundió un duro mensaje contra Claudio “Chiqui” Tapia, titular de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). La crítica surgió tras la eliminación de Boca y River en la fase de grupos del Mundial de Clubes, lo que generó cuestionamientos sobre el estado de la Liga Profesional.

A través de Instagram, Milei compartió una publicación realizada por Nik, el creador de Gaturro y ferviente seguidor del presidente libertario. En el texto, Nik apuntó directamente contra Tapia y su modelo de gestión: “Sin argentinos en el Mundial de Clubes. Brasil fue con cuatro equipos, los cuatro pasaron. ¿Hasta cuándo hay que señalar el fracaso del modelo Chiqui Tapia? Un campeonato endeble, de 30 equipos, sin competitividad, sin SAD, sin incentivos”, escribió.

La publicación también resaltó: “Chiqui Tapia y su minúsculo círculo le hacen mal al fútbol argentino”. Milei, además de difundir el mensaje, figura como colaborador en el posteo, lo que refuerza su postura crítica hacia la conducción de la AFA.

Reactivación de las cenizas

El conflicto entre el Gobierno y la AFA tiene antecedentes recientes. Milei ha manifestado en reiteradas oportunidades su intención de habilitar el ingreso de Sociedades Anónimas Deportivas (SAD) en el país, iniciativa que fue resistida por la AFA, que incluso obtuvo una medida cautelar para suspender los artículos del DNU que reglamentan esa posibilidad.

La otra cara de Chiqui Tapia: polémicas, nombramientos y silencios durante su paso por CEAMSE

Aunque Claudio “Chiqui” Tapia se consolidó como una figura central del fútbol argentino al frente de la AFA, su paso por la Coordinación Ecológica Área Metropolitana Sociedad del Estado (CEAMSE) es un capítulo mucho menos difundido y con varias sombras.

Su gestión como presidente del ente estatal encargado del tratamiento de residuos sólidos urbanos del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), dejó más interrogantes que certezas.

Tapia llegó a CEAMSE por una alianza política que lo colocó en un cargo clave, con un presupuesto millonario y contratos sensibles en juego. Sin formación técnica en materia ambiental ni experiencia en gestión de residuos, su designación fue vista en su momento como una maniobra de compensación política, más que una apuesta por la eficiencia o la transparencia.

Durante su gestión, la empresa estatal no logró avances significativos en el tratamiento sustentable de residuos ni en la reducción del colapso de los rellenos sanitarios, un problema estructural que se arrastra hace décadas en el AMBA. Las críticas de sectores ambientalistas apuntaban a la falta de planificación, el estancamiento en políticas de reciclaje y el foco en el “enterramiento” como única solución al problema de la basura.

Además, su paso por CEAMSE estuvo marcado por el reparto discrecional de cargos, en muchos casos ocupados por dirigentes del sindicato de Camioneros, donde Tapia tiene fuertes vínculos familiares y políticos. La entidad fue denunciada en diversas oportunidades por prácticas poco transparentes en contrataciones y tercerizaciones.

Los vínculos con el gremio que lidera Hugo Moyano no pasaron desapercibidos. De hecho, su ascenso dentro de CEAMSE coincidió con el fortalecimiento del poder sindical en áreas claves del Estado durante los últimos años del kirchnerismo. Tapia, yerno de Moyano, consolidó allí su red de contactos y proyección política, que luego capitalizó para llegar a la presidencia de la AFA.

El guiño de Kicillof para tener continuidad, poder y opacidad en la empresa de la basura

El gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, puso a comienzos de este 2025 en funciones a Claudio “Chiqui” Tapia como presidente de la Coordinación Ecológica Área Metropolitana Sociedad del Estado (CEAMSE)

En un movimiento que pasó casi desapercibido por la opinión pública pero que encendió alarmas en el ámbito político y ambiental, el gobernador Axel Kicillof colocó a Claudio “Chiqui” Tapia como presidente de CEAMSE, la empresa estatal encargada de la gestión de residuos en el Área Metropolitana. La decisión, lejos de estar basada en criterios técnicos, expuso la continuidad de una lógica de poder basada en alianzas políticas, favores cruzados y estructuras sindicales enquistadas en el aparato del Estado.

Un nombramiento sin fundamentos técnicos

Tapia no posee formación profesional en temas ambientales, ni trayectoria comprobada en gestión de residuos. Durante su anterior gestión en CEAMSE, fue duramente criticado por organizaciones ambientalistas por no impulsar políticas de reciclado ni modernización, y por mantener el sistema de entierro de basura en rellenos sanitarios sin cambios estructurales. Su paso por la empresa fue, en muchos aspectos, funcional a los intereses de los grandes contratistas y a la estructura de poder del gremio de Camioneros, que controla buena parte del negocio de la recolección.

El regreso de Tapia a CEAMSE no puede interpretarse fuera del tablero político. En un contexto donde Kicillof busca sostener equilibrios delicados con sectores del peronismo tradicional y sindical, la designación parece más una señal hacia los Moyano que una apuesta a una gestión eficiente o transparente. La CEAMSE, que debería ser un organismo técnico estratégico para el desarrollo sustentable del AMBA, se convierte nuevamente en un botín político.

Este nombramiento también reflejó las tensiones internas del oficialismo. Mientras el discurso público del gobernador se enfoca en combatir privilegios y modernizar el Estado, en los hechos se reciclan viejas prácticas, con funcionarios que responden más a estructuras corporativas que a la ciudadanía.

En este contexto, Claudio “Chiqui” Tapia vuelve a estar en el ojo de la tormenta: blanco de las críticas de Javier Milei, con el fútbol argentino en caída libre y una CEAMSE de dudoso presente.

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