A contramano del congelamiento salarial impuesto al resto de los sectores públicos y privados, el Gobierno nacional dispuso un incremento escalonado de 7,5% en los haberes del personal de las Fuerzas Armadas (FFAA) y de la Policía de Establecimientos Navales, que se complementará en noviembre y elevará el aumento acumulado en el año al 20,5%.
La decisión fue formalizada este martes mediante la Resolución Conjunta 63/2025 de los ministerios de Defensa y Economía, publicada en el Boletín Oficial. El texto establece que los nuevos montos comenzarán a aplicarse de manera progresiva desde junio y hasta noviembre, y aclara que el gasto “será atendido con los créditos correspondientes a las subjurisdicciones respectivas del Presupuesto General del Ministerio de Defensa”.
La medida contrasta con la política restrictiva que la gestión de Javier Milei sostiene para el resto de los sectores. Mientras los ministerios de Economía y Trabajo se niegan a homologar acuerdos paritarios que superen el 1% (como sucedió con Comercio o con la UOM, que esperó meses la validación de su paritaria), y mientras se veta cualquier intento de mejora para jubilados o personas con discapacidad bajo el eslogan oficialista de que “no hay plata”, en las áreas bajo la conducción de Luis Petri los fondos aparecen.
La resolución firmada por los ministros Luis Caputo y Petri es una continuidad de la línea ya adoptada hace un mes por el Ministerio de Seguridad de Patricia Bullrich, que autorizó un incremento del 9% para las fuerzas federales: Policía Federal, Gendarmería Nacional, Prefectura Naval, Policía de Seguridad Aeroportuaria y el Servicio Penitenciario Federal. En ambos casos, el Poder Ejecutivo se saltea el techo del 1% que impone a otros trabajadores.
En detalle, el haber mensual de un Voluntario de Segunda clase (el escalafón más bajo), pasará de $575.163 en junio a $6140.510 en noviembre. Por su parte, un Capitán o Teniente de Navío cobrará $1.068.783 en julio y $1.134.465 hacia fin de año. El mayor incremento los percibirán los rangos más altos: un Teniente General, Almirante o Brigadier General comenzará julio con un salario de $2.647.231, y llegará a noviembre con un ingreso de $2.809.917.
La decisión confirma que el ajuste no es para todos. En plena recesión, con caída del consumo, pérdida del poder adquisitivo y la paralización de programas esenciales del Estado, el Gobierno privilegia determinadas áreas alineadas con su lógica de “orden” y “fuerza”, al tiempo que congela sueldos, recorta partidas sociales y presume de haber alcanzado el superávit fiscal. Pero el equilibrio no parece ser para todos: para Defensa y Seguridad, sí hay plata.
