La polémica vuelve a rodear la figura del gobernador Axel Kicillof, quien recientemente fue el gran vencedor en las elecciones del domingo pasado. Mientras la provincia de Buenos Aires avanza con la polémica retención de ingresos brutos (IIBB) a las billeteras virtuales, el mandatario bonaerense habilitó una nueva licitación por una cifra millonaria que ya genera fuertes cuestionamientos.
En las últimas horas, se abrió la etapa de recepción de ofertas para un contrato destinado a cubrir hospedaje en hoteles de hasta cuatro estrellas y servicios de catering para trabajadores de prensa, personal médico e invitados especiales de la provincia que asistirán a las finales de los Juegos Bonaerenses 2025 en Mar del Plata.

Llamativamente, estos fondos no están orientados a mejorar las condiciones de los jóvenes deportistas, muchos de ellos provenientes de sectores vulnerables, sino a costear la comodidad de acompañantes e invitados vinculados al aparato estatal. Una vez más, las prioridades del gobierno provincial parecen estar muy lejos de quienes más lo necesitan.
Este episodio se suma a una larga lista de gastos cuestionables. En 2024, el gobierno de Kicillof desembolsó casi 365 millones de pesos en artículos promocionales como gorras, remeras, cartelería y volantes, bajo el mismo paraguas de los Juegos Bonaerenses. Pero más allá del logo oficial y los mensajes de agradecimiento al gobernador impresos en cada artículo, poco y nada de ese presupuesto terminó impactando positivamente en los chicos y chicas que compiten. ¿De qué sirve una remera con el nombre de Kicillof a un deportista que ni siquiera puede costear sus pasajes?
A este panorama se suma otro dato alarmante que refleja el doble discurso de la gestión provincial: los sueldos miserables que perciben miles de trabajadores estatales bonaerenses, desde empleados administrativos hasta docentes y personal de salud. Mientras se destinan millones al marketing político disfrazado de actividad deportiva, gran parte de la planta estatal debe sobrevivir con ingresos que apenas superan la línea de pobreza. La falta de actualización salarial real, frente a una inflación acumulada que sigue golpeando fuerte, refleja una indiferencia preocupante por parte del gobernador hacia quienes sostienen día a día el funcionamiento del Estado provincial.
Así, la gestión de Kicillof parece más enfocada en consolidar una imagen política que se sostenga de acá al 26 de octubre que en atender las necesidades reales de los bonaerenses.
