Durante los últimos años comenzaron a recuperarse y resignificarse espacios que parecía que estaban destinados al olvido, como las pulperías de tantas localidades a lo largo de la provincia. En este caso te muestro un poquito de la magia que Marcela y Pablo lograron crear en la Pulpe de Payró.

Este “almacén de comida al paso” data de 1875, mantiene su espíritu gauchesco intacto y es especial para pasar un hermoso día debajo de una enorme glicina o de sus olivos. La calidez y sencillez de sus anfitriones hace que tengas ganas de ir una y otra vez. 

El menú es bien sencillo: empanadas fritas (algo que no podes dejar de probar porque te transportan al paraíso), carnes a la parrilla, la infalible picadita o milangas que salen con fritas y son para chuparse los dedos. Los precios son super accesibles, eso sí, preferentemente realizar una reserva previa a través de su whatsapp (sino vas a comer el maíz de las gallinas, con suerte).

Además del sabor criollo, el entorno es increíble, rodeado de añosos y frondosos árboles que generosamente regalan su sombra para que puedas disfrutar de un rato en familia o con amigos. Almorzar, matear, corretear alguna gallina o treparse a los árboles (para los más peques, pero no se juzga a ningún niño mayor que tenga el impulso de volver a jugar), armar un truquito con los compas, disfrutar de eternas charlas o del silencio natural que te ofrece el campo.

Cada rincón de este espacio guarda intacta la historia, refugio de visitantes o lugareños que detrás de una ginebrita descansaban de su andar. Relatos, secretos, experiencias de vida que a pesar del polvo guardan bajo cuatro llaves.

Pero además, los objetos que allí se atesoran conforman un pequeño museo donde se exhibe una diversidad de elementos que permiten viajar un ratito al pasado: periódicos, teléfonos, muñecos de tela, botellas de todas las formas y colores, latas, radios, pequeños televisores, una caldera, ¡hasta una cabina telefónica! (imposible no tentarse y jugar a  “¿a que no sabés de dónde te estoy llamando?”).

Desde su renacimiento en el año 2019, cada fin de semana es un espacio de encuentro con otros, con la naturaleza y con nuestra cultura tradicionalista. También un espacio de guitarreadas, presentaciones de artistas y otras actividades que requieren de un ambiente natural para desarrollarse.

Pulpería Payró, de la mano de Marcela, Pablo y todo su equipo, va a hacer que te “sientas como en casa”, te lo garantizo. Lo respalda también la Cámara Regional de Turismo, ya que los reconoció como el “Buen Anfitrión” en el año 2024, al igual que a otras personas, empresas e instituciones que con su accionar promueven, faciliten y acompañen el desarrollo la actividad turística de la región Capital (La Plata; Ensenada; Berisso; Magdalena; Punta Indio y Brandsen).

Cómo llegar

La Pulpería de Roberto Payró se encuentra en la localidad homónima, en el Partido de Magdalena. Para visitarlos podés ir por Ruta Provincial 36, vas a pasar los ingresos de Poblet y de Bavio y seguir hasta el ingreso a Payró en el kilómetro 94, de ahí tenés unos 10 km más por camino de tierra (te paso un ayudín desde el waze para que vayas más tranqui).

Yo, fiel a mi estilo, me fui en bici con unas amigas, recorrimos caminos rurales que comunican las localidades de Ignacio Correas, Arditi, Bavio y Payró. El premio es el mismo para todos: una sabrosa empanada frita acompañada de lo que más te guste del menú.

Aprovechá el paisaje rural que te va poniendo en sintonía con este lugar tan especial dónde te esperan amorosamente Marcela y Pablo.

Hasta la ptóxima aventura.
FM.-

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