El último tramo de 2025 trae movimientos planetarios que invitan a ordenar, soltar viejas estructuras y redefinir el rumbo personal y colectivo. Un período ideal para hacer balance, integrar aprendizajes y preparar el terreno para lo que viene.
Este año se destacó por ser un año de cierre. La energía 9 del año nos invitó a culminar temas pendientes o darle un giro definitivo a aquellas cosas que ya no formaban parte de nuestra energía pero que seguimos sosteniendo. A nivel astrológico pudimos ver grandes movimientos de los planetas “lentos”, los transpersonales, que a lo largo del año nos fueron dando indicios de la nueva etapa que se inicia.
Si revisamos los movimientos astrales nos encontramos casi en el mismo lugar que a principios de 2025. Durante este año tuvimos muchas retrogradaciones que nos hicieron volver al punto de partida. Es el último check antes de arrancar, nos queda una revisión más antes de saltar. Este año fue un adelanto de las energías que se encontrarán activas durante el 2026, lo que permitió una aceleración de los procesos de cambio. A partir de septiembre se generaron procesos de resistencia que nos acompañaron a soltar creencias, hábitos y vínculos que no nos permitían avanzar en este nuevo camino.
Los meses finales de este año enfrentó a muchos con fantasmas del pasado y deudas pendientes, se repitieron experiencias que fueron enfrentadas con mayor madurez en esta oportunidad. Definitivamente el 2025 se trató de un año de bucear en las profundidades del ser y descubrir las “mochilas” que cargabamos inconscientemente. Atravesamos una sensación colectiva de cansancio y de necesidad de sentido.
La inestabilidad colectiva, el miedo a perder lo construido generaron tensiones intensas durante todo el periodo. Con la llegada de Plutón a Acuario, lo social se convirtió en un punto central, pero también nos mostró que hay una forma de entender la realidad que quedó obsoleta. Neptuno transitando los finales de Piscis también generó sentimientos de nostalgia y de idealización sobre lo que quedaba atrás. Con el 2026 recién nacido ya tendremos otras energías de activación y reseteo.
Final de 2025 y propósito personal
Acompañando esta energía te invito a que te preguntes qué metas, proyectos y deseos reales llevas con vos para este nuevo ciclo. La clave en este ejercicio es discernir entre aquellas cuestiones heredadas o impuestas cultural o colectivamente y las que verdaderamente vibran con vos. El 2025 fue un año de transición dolorosa, pero de profundos aprendizajes. En este momento hay un solo aliado: tu cuerpo. El cuerpo nos trae al momento presente, nos conecta con nuestra verdadera sabiduría interna.
Esta revisión exhaustiva será el tamiz para empezar a trabajar en las mochilas que debemos dejar atrás este año: Los miedos, los condicionamientos, las limitaciones internas. ¿Cuántas decisiones tomaste por el miedo a perder, a la soledad, a no ser aceptado o incluído? ¿Cuánto te definió o te define la sensación de escasez? ¿Cuántas veces sentiste que no eras suficiente?

Ritmos energéticos recomendados para este período
En este periodo final es imprescindible bajar la velocidad sin desconectarse. Tomate un tiempo para descansar, permitiendo que toda la información acumulada en el año se incorpore de manera amorosa y armónica.
Podes realizar limpiezas energéticas suaves y conscientes. Realizar ejercicios de escritura, rituales de cierre o meditaciones.Trata de evitar todo tipo de decisiones impulsivas o esfuerzos excesivos. A partir de abril del año próximo todos los planetas lentos comenzarán a transitar nuevos signos, experiencia que nunca antes hemos vivido y que nos presentará un desafío. Permitite cerrar este periodo, agradecer y generar el espacio para lo que se viene.

Por Meli Graiver – Terapeuta Holística
@portaldriada
