La imagen pública de Axel Kicillof atraviesa un momento complejo en el arranque de 2026. Según el último Monitor de Opinión Pública elaborado por la consultora Zentrix, el gobernador de la provincia de Buenos Aires exhibe un deterioro marcado en su valoración social, con una imagen negativa que alcanza el 59,4% a nivel nacional y una positiva que apenas llega al 31,6%
El estudio, realizado entre el 7 y el 18 de enero sobre una muestra de 1.094 casos en todo el país, refleja además que el rechazo hacia el mandatario bonaerense se concentra con fuerza en las opiniones más extremas. Dentro del universo de encuestados, el 53,6% calificó su imagen como “muy mala”, mientras que solo el 19% la consideró “muy buena”. A esto se suma un 12,6% de opiniones “buenas” y un 8,5% que la define como “regular”.
La evolución histórica incluida en el informe muestra que la tendencia negativa no es un fenómeno aislado. Desde julio de 2025, la imagen de Kicillof viene mostrando un deslizamiento constante hacia valores adversos, con un crecimiento sostenido de la negatividad y un retroceso de la franja positiva. En enero, ese proceso se consolida con casi seis de cada diez encuestados expresando una percepción desfavorable del gobernador.

El contexto económico aparece como un factor clave para explicar este clima. El mismo relevamiento indica que, si bien hay una mejora relativa en la percepción de la economía personal, la evaluación de la situación económica del país continúa siendo mayoritariamente negativa, con un 48,2% de opiniones desfavorables. Además, el 74,7% de los consultados considera que su salario no le está ganando a la inflación, un dato que impacta de lleno en la valoración de los principales dirigentes políticos
En paralelo, el informe también revela un escenario social atravesado por expectativas divididas de cara a 2026. Mientras un 47,4% mantiene expectativas positivas sobre la economía, un 48% se muestra pesimista, con un peso significativo del segmento “muy pesimista”. Este clima de incertidumbre y malestar económico parece trasladarse directamente a la evaluación de las figuras del oficialismo provincial.

El deterioro de la imagen de Kicillof se da, además, en un escenario de alta polarización política, donde las opiniones tienden a concentrarse en extremos y dejan poco margen para valoraciones intermedias. La baja proporción de respuestas “regulares” refuerza la idea de una figura que genera adhesiones y rechazos intensos, pero con un balance que, en esta etapa, se inclina claramente hacia el lado negativo.
Con estos números, el gobernador bonaerense enfrenta el inicio del año con un desafío doble: revertir una imagen pública en retroceso y hacerlo en un contexto económico y social que sigue siendo adverso para amplios sectores de la población.
