La Cámara de Diputados sesionará el 24 de febrero para dejar listo el inicio del año legislativo. Será prácticamente una formalidad ya que, por el momento, no hay temario a la vista: una instancia para dejar definido el esquema de comisiones imprescindible para el funcionamiento. Tampoco se descarta que se plasme algún movimiento en los bloques o la renovación de licencias.
Las autoridades de la Cámara quedaron fijadas a comienzos de diciembre con la vuelta de Alejandro Dichiara a la presidencia, repitiendo el esquema de rotación con Alexis Guerrera, que deja ese lugar para asumir como “Vice”. Distinto es lo que ocurre en el Senado, donde no se saldó esa discusión.
El año legislativo comenzará formalmente en marzo con la apertura de las Sesiones Ordinarias a cargo del Gobernador. Esto está establecido en el artículo 84 de la constitución, que plasma el primer día hábil del tercer mes del año como puntapié inicial. En este 2026, esa fecha correspondería al lunes 2 de marzo, coincidente con el inicio de clases.
Las expectativas están puestas en que este no sea un año legislativo más. Se trata del último período de sesiones que no va a estar cruzado por el calendario electoral y por ende una instancia ideal para aplicar reformas estructurales. En ese sentido, la posibilidad de una profunda reforma política con fuerte impacto electoral es abordada por oficialistas y opositores. Reelecciones indefinidas y boleta única asoman como posibles debates.
También será un año para analizar si la pax alcanzada por el peronismo se traduce verdaderamente en unidad. Una de las condiciones que planteó Axel Kicillof para aceptar presidir el PJ Bonaerense tiene que ver con un acompañamiento irrestricto a su gestión. Los comunicados difundidos esta semana parecen dar cuenta de la voluntad de ello.
La unidad puede ser condición para sobrevivir en un contexto de extrema polarización. La correlación de fuerzas se torció muy apenas a favor del oficialismo después de las elecciones de septiembre, en términos cuantitativos. En términos cualitativos, la oposición más refractaria al peronismo ganó fuerza a expensas de los sectores más dialoguistas. No se prevé un escenario fácil para la sanción de leyes para ninguno de los dos bandos.
