El eclipse solar en Acuario no llega solo: se activa en un contexto de tránsitos que potencian cambios en vínculos, proyectos y decisiones a futuro. Qué implica este fenómeno y cómo se proyecta en los próximos meses.
por Meli Graiver – Astróloga
Las lunas nuevas en Acuario siempre representan un punto de inflexión para cambiar lo preestablecido, este año la energía se potencia con un eclipse en los últimos grados del signo de la innovación, la independencia y los cambios colectivos. Este martes 17 de febrero a las 08:34 horas, se perfecciona el eclipse solar anular en Acuario, inaugurando un nuevo ciclo en nuestra existencia.
Al abrir la temporada de eclipses el 18 de enero, comenzamos a sentir esta energía de movimiento y transformación. El último eclipse en este signo fue hace nueve años, pero la energía disponible en el cielo en este momento es completamente diferente: la presencia de Plutón en Acuario, Saturno y Neptuno ingresando en Aries y Urano terminando su paso de ocho años en el signo de Tauro. Además, todos los planetas personales fueron pasando por la zona Acuario de nuestra carta, intensificando la energía de ese ámbito de nuestra vida.
¿Qué es un eclipse solar y por qué se lo considera un “acelerador” de procesos?
Un eclipse solar ocurre cuando el Sol se alinea con la Luna en el mismo grado del zodíaco. Este es un eclipse anular, por lo que la luna se interpondrá entre la Tierra y el Sol ocultando parcialmente su luz, mostrando un anillo de fuego que podrá verse en la Antártida y Chile de forma total y parcialmente en la zona sur del país, en provincias como Neuquén y Río Negro.
A diferencia de una Luna Nueva, el eclipse se interpreta como un punto de inflexión donde las situaciones que estaban en marcha se aceleran. Es importante destacar que lo que moviliza el eclipse es algo que ya se venía gestando pero que todavía no podía concretarse. Decisiones que parecían lejanas comienzan a definirse, conversaciones pendientes salen a la luz y estructuras inestables muestran sus fisuras. En muchos casos, el movimiento puede sentirse repentino, pero suele responder a una acumulación previa.
En términos simbólicos, el Sol representa identidad, propósito y dirección; cuando su luz se ve momentáneamente interrumpida, se produce una revisión. No necesariamente implica crisis, pero sí un reajuste que puede modificar la forma en que se proyectan metas personales, vínculos o proyectos.
Esta influencia no dura solamente el día del eclipse, sino que se extiende y se proyecta a lo largo de los siguientes seis meses, donde se empiezan a consolidar los cambios que generan esta temporada. Al ser en el signo de Acuario marca una ruptura con todo aquello que veníamos sosteniendo, viejas estructuras, máscaras, funcionamientos que ya quedaron obsoletos y necesitan renovarse. También es importante remarcar que este eclipse se da en conjunción al Nodo Norte, el punto asociado a los procesos de evolución personal, lo que marca que los movimientos generados durante este eclipse se encuentran alineados a nuestro propósito y muestran una versión más auténtica de nosotros mismos.
Los tránsitos que acompañan este eclipse
El eclipse solar en Acuario no actúa en soledad. Se produce en un contexto de movimientos planetarios que intensifican su impacto y le dan un tono particularmente transformador.
Es el primer eclipse en Acuario desde que Plutón está transitando por este signo. Este planeta nunca habla de ajustes superficiales sino de procesos de fondo. Acuario es un signo donde el colectivo toma real importancia y Plutón nos va a hablar de dinámicas de poder y formas de vinculación que representan la muerte y la transformación de paradigmas para llegar a una sociedad más auténtica y menos adormecida.
En paralelo tendremos la conjunción de Saturno y Neptuno en el grado 0 de Aries el 20 de febrero, lo que es un evento histórico. Aries es el inicio, el impulso y la afirmación individual, esta conjunción en el grado 0 nos muestra un reseteo a nivel colectivo y personal. Desde mayo del año pasado estos dos planetas se encuentran caminando juntos, para encontrarse definitivamente en este momento. Este camino fue limpiando y cerrando procesos para que finalmente se terminarán de diluir todas las barreras que nos limitaba en ese lugar.
Finalmente, Urano en Tauro nos dará ese sacudón que no esperábamos. Después de ocho años de recorrer el signo, su camino está llegando a su fin y comienza a transitar los últimos grados. En ese recorrido va a generar una cuadratura con este Sol en Acuario, un aspecto de tensión que nos obliga a tomar decisiones, Urano al estar en Tauro pone en jaque nuestra idea de seguridad.
La combinación de estos tránsitos sugiere que este eclipse no opera de manera sutil. Hay una invitación clara a actualizar estructuras, asumir liderazgo personal y soltar modelos que ya no responden al contexto actual.
