El gobernador bonaerense, Axel Kicillof, abrió el 154° período de sesiones ordinarias con un fuerte llamado a “cambiar el rumbo nacional” y afirmó que “el sufrimiento no es necesario para crecer”. Sostuvo que, tras más de dos años de gestión de Javier Milei, no se cumplieron las promesas de recuperación económica y describió un escenario de estanflación, caída del consumo, cierre de empresas, pérdida de empleo y aumento de la desigualdad.
Kicillof cuestionó el modelo económico nacional, al que definió como basado en un “dólar artificialmente bajo”, apertura de importaciones, salarios reprimidos y altas tasas de interés que favorecen la especulación financiera en detrimento de la industria y el trabajo. Aseguró que el ajuste no recayó sobre privilegios sino sobre jubilaciones, obra pública y universidades, y advirtió que, de sostenerse este rumbo, el país podría perder su perfil productivo y ampliar la fractura social.
También criticó la “asfixia financiera” hacia la Provincia por recortes de fondos nacionales y denunció un ataque al federalismo. Frente a ello, defendió el rol del Estado como herramienta para promover desarrollo, proteger la producción y garantizar derechos en salud, educación y seguridad.
Entre los anuncios, adelantó el envío de proyectos para impulsar la producción pública de medicamentos, regular el trabajo en plataformas digitales con mayores derechos, actualizar la ley policial y aplicar beneficios impositivos a contribuyentes cumplidores.
Finalmente, convocó a construir una alternativa “productiva, federal y nacional”, rechazó la idea de que el ajuste sea inevitable y sostuvo que “hay otro camino” para bajar la inflación sin destruir la industria y el empleo.
