El Arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, aprovechó la tradicional misa por el Día de San Cayetano para dirigir un mensaje crítico tanto al Gobierno nacional como a la administración de la Ciudad. En un contexto de protestas recientes de jubilados y trabajadores, el Arzobispo hizo un llamado a la implementación de políticas públicas que fomenten el empleo, brinden protección a los sectores más necesitados y pongan fin a la “descalificación mutua”.
Ante una multitud reunida en el santuario de Liniers, García Cuerva enfatizó la importancia del trabajo como “gran ordenador social” y elemento de dignificación personal. En su homilía, pidió por todos los trabajadores del país, destacando la valoración de la Iglesia por todas las modalidades laborales, desde el empleo formal hasta la economía popular y los emprendimientos familiares.
El líder religioso instó a los dirigentes políticos a reconocer y apoyar a quienes trabajan con esfuerzo para el sustento familiar. Se definió a la Iglesia como “custodia de los más pobres, de los más débiles, de los ancianos que esperan una jubilación digna, de las personas con discapacidad y los enfermos”.
En medio de la controversia por los recientes vetos presidenciales, el Arzobispo subrayó la urgencia de abrir canales de diálogo y construir un espacio de “reconciliación”. Concluyó su mensaje pidiendo un cese a las descalificaciones, el odio y las palabras hirientes entre los actores políticos y la sociedad.
