Rovira, el elegido de Massa para reconquistar Tigre y jubilar a Zamora

Tras años de enfrentamiento con el intendente Julio Zamora, el massismo se prepara para recuperar su bastión político en 2027. Sergio Massa y Malena Galmarini ya tienen candidato: Sebastián Rovira, un joven economista de 25 años que sorprendió en las últimas legislativas con una victoria contundente sobre el oficialismo local. Su irrupción marcó el inicio de una nueva etapa para el Frente Renovador (FR) en su distrito de origen.

El triunfo de Rovira al frente de la lista de Fuerza Patria en septiembre no fue casual. Detrás de su candidatura hubo una estrategia impulsada por Galmarini para renovar el perfil del massismo y reconectar con el electorado tigrense, que en los últimos años se había distanciado del zamorismo. “Volvimos a hablar con la gente, escuchar sus reclamos y caminar barrio por barrio”, explicaron desde el equipo del FR.

Magíster en Políticas Públicas y parte del equipo fundador de la Universidad del Delta, Rovira encarna la cara joven del peronismo massista. Su campaña combinó territorio y redes, con un discurso crítico hacia la gestión municipal. Desde las filas en los centros de salud hasta los carteles tapados en la vía pública, el dirigente expuso los problemas cotidianos del distrito y le dio un tono fresco a la política local.

El resultado fue contundente: la lista de Rovira relegó a Zamora al tercer puesto, 16 puntos por debajo. En el massismo interpretan ese desenlace como el fin de un ciclo político. “Zamora se confió después de 2023, perdió el pulso del municipio y la gente lo castigó”, afirman. La derrota dejó al intendente sin proyección clara y con dificultades para ordenar su sucesión, hoy disputada entre su esposa, Gisela Zamora, y su hija, Gabriela, actual secretaria de Gobierno.

El golpe también tuvo impacto económico. Según fuentes del armado de Somos, el espacio con el que Zamora compitió junto a Juan Schiaretti y Florencio Randazzo, el intendente habría destinado más de 200 millones de pesos a la campaña digital de septiembre. Pese al gasto, su lista apenas alcanzó el 4,22% de los votos, quedando a una décima del Frente de Izquierda, en una de las peores elecciones de su carrera.

Sin mayoría en el Concejo Deliberante, Zamora atraviesa una etapa de aislamiento político. La pérdida de bancas lo obliga a buscar acuerdos con el bloque libertario de Segundo Cernadas, ex candidato de Patricia Bullrich, con quien ya compartió varias votaciones clave. En el massismo interpretan esa alianza como un “pacto de supervivencia” y anticipan que el intendente “seguirá acercándose a los libertarios para sostener la gobernabilidad”.

Mientras tanto, el FR tigrense consolidó cinco bancas y promete una oposición firme. “Vamos a ser oposición. Zamora eligió jugar por fuera del peronismo y hace tiempo tenemos diferencias en la gestión”, afirman desde el entorno de Rovira. En este escenario, el Concejo se perfila como el nuevo campo de batalla entre el massismo y el zamorismo, con debates que ya comienzan a tensar la agenda local.

Uno de los primeros cruces se dio por el desarrollo urbano. Rovira cuestionó el avance de las torres impulsadas por Zamora y denunció falta de planificación en el crecimiento de la ciudad. En esa discusión también apuntó contra Cernadas, a quien vinculó directamente con el intendente por votar sistemáticamente a favor de los proyectos del Ejecutivo.

En paralelo, el massismo comenzó a disputar la conducción del PJ local, que hoy responde al zamorista Lucas Gianella. “Si se abre la posibilidad de competir, lo vamos a hacer”, adelantaron desde el FR, que busca reactivar la sede partidaria, cerrada hace meses. Durante el acto por el Día de la Lealtad, el sector de Galmarini exigió su reapertura con una consigna que resonó fuerte: “La historia del peronismo en Tigre no se clausura con un candado.”

Con la mirada puesta en 2027, Massa y Galmarini ven en Rovira la oportunidad de cerrar el ciclo de Zamora y recuperar el municipio que los vio nacer políticamente. El joven economista emerge como una figura en ascenso, con proyección territorial y respaldo nacional. El tablero de Tigre vuelve a moverse, y el peronismo local se prepara para una disputa en la que se juega más que una intendencia: la reconstrucción del poder massista en su propia casa.

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