Ushuaia, la ciudad más austral de nuestro país, se fundó en el año 1884 con el propósito de consolidar la soberanía argentina en el extremo sur. La expedición estuvo a cargo del Comodoro Augusto Lasserre, quien estableció una subprefectura naval, acto fundacional de la ciudad.

Poco después, se decide construir el “Presidio Militar y Cárcel de Reincidentes” para alojar a presos de alta peligrosidad, inspirándose en la reconocida cárcel de Alcatraz en Estados Unidos. Esta cárcel funcionó desde el año 1902 hasta 1947, año en el que el gobierno de Perón decide cerrarla por decreto “por motivos humanitarios”, cediendo las instalaciones a la Armada Argentina. Varias décadas después, en el año 1997 se inaugura el Museo Marítimo y del Presidio de Ushuaia, que además alberga otros espacios de interés histórico y cultural.

La cárcel del “fin del mundo” fue determinante para el desarrollo de la ciudad, ya que los prisioneros, obligados a realizar trabajos forzosos, participaron de la construcción de rutas, calles y edificios.

En sus inicios, las primeras instalaciones carcelarias eran consideradas una “colonias penales”, similares a experiencias que habían sido exitosas en Francia (que tenía penales en Nueva Caledonia y Argelia) e Inglaterra (que tenía una cárcel en Australia).

El objetivo era resolver problemas penitenciarios, afianzar la soberanía territorial (la bandera británica insistía en izarse en la zona) y poblar esa región austral.

Resignificación del espacio

En las instalaciones de lo que fuera la cárcel de Ushuaia se encuentran, además del Museo del presidio, el Museo Marítimo, el Museo Antártico, el Museo de Arte Marino, un Espacio sobre los Pueblos Nativos, una Galería de Arte, una tienda de libros y souvenires y una confitería.

Es interesante ver cómo los “brazos” de la estrella que constituyera el edificio penitenciario, se reconvirtieron en espacios que albergan historia, relatos, cultura, arte, resignificándose y permitiendo a los visitantes conocer la diversidad de eventos que sucedieron en esas tierras y en esas aguas, principalmente. Un Patrimonio vivo de la ciudad.

“Caminar por estos pasillos es respirar la historia de lo que alguna vez fue un rincón inhóspito, visitado por unos pocos aventureros o por quienes eran enviados a pagar sus condenas en el Fin del Mundo. El ex presidio forma parte de los orígenes y el desarrollo de la comunidad fueguina. Construido por los mismos presos, es una pieza viva del camino que ha recorrido la isla de Tierra del Fuego, y en particular, la ciudad de Ushuaia”. (Fuente Turismo Ushuaia).

Presos de renombre

Por supuesto que da muchísima curiosidad conocer cómo vivían los presos en ese lugar tan lejano de todo. Al recorrer los pasillos, uno se entretiene leyendo y mirando fotografías de la cárcel, los hombrecitos de rayas, el famoso tren, algunos casos de presos pesados o políticos, que tienen una celda y una réplica de su figura en su “honor” (podríamos decir).

Cayetano Santos Godino, fue considerado el mayor sociópata de la historia argentina, en su haber cuenta la muerte de cuatro niños, siete intentos de homicidio y el incendio de siete edificios. Con tan sólo 7 años de edad ya había intentado cometer un asesinato. Fue sentenciado como penitenciario por tiempo indeterminado, y así fue. Aunque fue famoso dentro de la comunidad carcelaria, no la pasó nada bien (tampoco se esforzó por ganar la simpatía de sus compañeros). Al morir lo único que quedó para recordar es su trágico paso por este mundo.

Mateo Banks, estuvo también confinado en la cárcel del fin del mundo. Considerado como el primer “multi-homicida” de la época. Un chacarero de origen irlandes que residía en la localidad de Azul, provincia de Buenos Aires. Asesinó a 8 personas, 6 de ellas familiares directos y políticos, y 2 peones.

Durante su encierro se volvió “místico”, rezaba diariamente y ofrecía liturgias, aunque nada de eso lo eximió jamás de sus crímenes.

Simón Radowitzky fue un militante obrero anarquista ucranio-argentino de origen judío. Autor del atentado que mató al jefe de policía Ramón Lorenzo Falcón, responsable de la brutal represión de la Semana Roja de 1909 en Buenos Aires. Estuvo preso 21 años (19 en la cárcel de Ushuaia), fue indultado por Yrigoyen en 1930 junto a otros 110 presos, deportado y trasladado a Uruguay.

Otra celebridad, que también estubo preso ahí fue Ricardo Rojas. Abogado, profesor universitario, rector de la UBA, colaborador de La Nación, Caras y Caretas, entre otros medios de comunicación, escritor, poeta, historiador, cuentista y biógrafo, Premio Nacional de Literatura, representó a nuestro país como embajador en Perú. Rojas fue un preso político de la dictadura militar de 1930 por ser militante radical. Fue preso político, confinado en la cárcel de Ushuaia entre enero y mayo de 1934 durante la primera dictadura militar, por ser militante radical, luego fue trasladado a la Isla Martín García. Terminó en esta cárcel porque no accedió a exiliarse, “prefirió quedarse en su patria”.

Historia que hiela la sangre

Fue bastante frecuente el confinamiento de presos políticos y sociales (denominaban así a los anarquistas), estos llegaron a partir de 1905 y los presos políticos durante la década del ´30 y la revolución libertadora del ´55. Algunos eran alojados en la cárcel y a otros se les permitía alquilar habitaciones o pequeñas casas en la ciudad.

Como podés ver el caudal histórico de este lugar es enorme, pero “la verdad de la milanesa”, como dicen comúnmente, se conoce al ingresar al pabellón original de esta cárcel, el único cambio lo produjo el paso del tiempo y el inevitable desgaste de la infraestructura.

El frío del ambiente es cortante, realmente sentís que estás a la intemperie (y eso que yo fui en pleno noviembre). Es casi imposible entender cómo sobrevivían los presos en esas “cuatro paredes”, en celdas mínimas, con una pequeña ventana por dónde eventualmente podía ingresar un poco de sol y luz. Inmersos en una soledad apabullante. No por nada, fue cerrada en el año 1947 por “inhumana”.

Este lugar fue considerado un siniestro castigo, no sólo para delincuentes pesados, sino también para opositores ideológicos (algo inconcebible en esos tiempos).

FM.-
PH Ofer

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