El presupuesto para las vacaciones de verano de 2026 es una de las principales preocupaciones de las familias bonaerenses y argentinas. Según un relevamiento de la consultora Focus Market para Naranja X, vacacionar resulta en promedio un 30% más caro que el año pasado, con una brecha cada vez más marcada entre viajar dentro del país o al exterior.
El informe analizó el costo de 15 días de vacaciones para una familia tipo -dos adultos y dos menores- incluyendo pasajes aéreos y alojamiento en hoteles de tres estrellas. Entre los destinos nacionales, Mendoza aparece como la opción más económica, con un gasto estimado de $3.610.467. Le siguen Mar del Plata, con $5.121.156, y San Carlos de Bariloche, que alcanza los $7.693.084.
En el plano internacional, los montos son significativamente más altos. Vacacionar en Río de Janeiro requiere un presupuesto de $8.412.283, mientras que Punta del Este se posiciona como el destino más costoso del relevamiento, con un total de $10.978.158 para una quincena.
Desde Focus Market explicaron que el encarecimiento de los viajes al exterior está vinculado al contexto cambiario. Durante 2025, el peso argentino se depreció cerca de un 37%, mientras que monedas regionales como el real brasileño y el peso chileno se apreciaron. Esta combinación impactó de lleno en el consumo turístico, haciendo que, por ejemplo, comer en Brasil resulte hoy hasta un 63% más caro en términos interanuales para los argentinos.
“El encarecimiento de los destinos internacionales llevó a que una parte importante de la demanda se volcara al turismo local”, señaló el director de Focus Market, Damián Di Pace. En este sentido, afirmó que “en la primera parte del año muchos argentinos adelantaron reservas para viajes al exterior, apalancados en un tipo de cambio que resultaba conveniente. Sin embargo, tras la corrección cambiaria, ese comportamiento se revirtió rápidamente”.
El estudio también mostró disparidades en la evolución de precios dentro del país. Mientras Mar del Plata registró un aumento interanual del 4%, Bariloche exhibió una suba del 28%. Según Di Pace, esto se explica porque “muchos prestadores ajustaron tarifas con aumentos interanuales por debajo de la inflación promedio, buscando sostener competitividad y capturar demanda”.
En este escenario, gana terreno una nueva modalidad de consumo turístico. “De cara al verano 2026, estamos observando un crecimiento sostenido del interés por escapadas cortas y viajes de fin de semana. Frente a un contexto de mayor cautela en el gasto, los hogares priorizan experiencias más frecuentes, pero de menor duración”, indicó el titular de la consultora.
El informe agrega que, junto con el alojamiento y el transporte, también aumentó la canasta de productos típicos del verano, como mallas, cremas y protectores solares, aunque algunos artículos registraron bajas puntuales, como los inflables y los toallones.
Con un peso depreciado, destinos internacionales más caros y un consumo más selectivo, el verano 2026 se perfila como una temporada atravesada por decisiones de ajuste, planificación y un mayor protagonismo del turismo de cercanía.
