El programa económico del gobierno de Javier Milei convirtió a las jubilaciones en uno de los principales anclajes del ajuste fiscal. Desde diciembre de 2023, los haberes previsionales no solo no lograron recuperar lo perdido, sino que consolidaron una caída estructural del poder adquisitivo que empuja a millones de personas mayores a una situación de subsistencia crítica.
Según estimaciones del Mirador de la Actualidad del Trabajo y la Economía (MATE), cada jubilado perdió en promedio casi 5 millones de pesos desde la asunción del actual gobierno. En términos macro, el recorte acumulado sobre jubilaciones y pensiones asciende a 16,5 billones de pesos, una cifra que explica buena parte del “ahorro” fiscal que exhibe la Casa Rosada. El haber medio quedó 23% por debajo del nivel de 2023 y la jubilación mínima apenas cubre un tercio del costo real de la canasta básica para personas mayores.
Canasta básica, medicamentos y endeudamiento
Los números del costo de vida exponen con crudeza el desfasaje. En noviembre, la Canasta de Consumo para Personas Adultas Mayores se ubicó en $1.359.675, mientras que una persona mayor de 75 años que vive sola necesitó al menos $746.271 mensuales, según la Defensoría del Pueblo porteña. Alimentos, servicios del hogar y salud concentran el mayor peso del gasto.
En paralelo, los medicamentos que más consumen los jubilados aumentaron por encima del promedio. El Índice de Precios de Medicamentos registró subas destacadas en analgésicos y psicofármacos, agravando el impacto sobre ingresos ya pulverizados. Con precios desregulados y haberes deprimidos, el endeudamiento aparece como una salida forzada: la morosidad en préstamos personales llegó al 9,1% y en tarjetas al 7,4%, niveles inéditos.
