Las lluvias registradas durante la tarde del domingo llevaron algo de alivio a las zonas más castigadas por los incendios forestales en la Patagonia, aunque especialistas y brigadistas coinciden en que las precipitaciones no fueron suficientes para contener el avance del fuego. La amenaza sigue latente en puntos clave de la Comarca Andina y en áreas cercanas a El Bolsón, en el límite entre Río Negro y Chubut.
Según datos oficiales y relevamientos de organismos ambientales, en lo que va de la temporada se perdieron más de 21 mil hectáreas de bosque nativo en la región patagónica. Más de la mitad de esa superficie corresponde a Chubut, donde la situación continúa siendo crítica. En esa provincia, un brigadista y un voluntario permanecen internados con quemaduras graves, que afectan al 54% y al 20% de sus cuerpos, respectivamente.
Las precipitaciones alcanzaron localidades como Esquel, El Hoyo, Epuyén, Rincón de Lobos y Bariloche. Sin embargo, desde el Parque Nacional Los Alerces advirtieron que se trató de lluvias leves. Para lograr una contención efectiva del incendio, explicaron, sería necesario un aporte hídrico sostenido de al menos entre 20 y 30 milímetros. Aunque la humedad elevada puede reducir momentáneamente la intensidad de las llamas, los focos subterráneos continúan activos y podrían reavivarse cuando las condiciones climáticas vuelvan a secarse.
