Con el calendario escolar a punto de arrancar, Axel Kicillof ajustó su agenda y también la billetera provincial. La gestión bonaerense avanzó con una licitación para la compra de 203.250 kits escolares destinados a nivel inicial, intermedio y secundario, con un presupuesto que trepa a los 3.355 millones de pesos.
El reparto incluye desde plastilinas, crayones y témperas para los más chicos, hasta cartucheras de cordura, juegos de geometría, resaltadores y cuadernos universitarios para los adolescentes.
Todo prolijamente guardado en bolsas de friselina. Nada librado al azar, salvo el precio: el promedio por kit ronda los 165.087 pesos, una cifra que llama la atención frente a valores de mercado para artículos similares.
Sin embargo, el detalle que no pasa inadvertido no está en la lista de útiles, sino en el diseño. Cuadernos y bolsas llegarán a las aulas con el logo del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires bien visible. Un gesto pedagógico curioso: antes de aprender a escribir, los alumnos ya sabrán quién firma el regalo.
De acuerdo a la información publicada por el sitio Diario Gran Argentina, la situación no es nueva. Remite de inmediato a aquellas zapatillas con nombre y apellido que Carlos Ruckauf repartía en 2001. Entonces, como ahora, la ayuda social venía con marca registrada.
Cambian los gobernadores, se actualizan los montos y los kits, pero la vieja costumbre de confundir política educativa con marketing oficial sigue intacta.
