La movilización contra el proyecto de reforma laboral que se debate en el Congreso derivó en incidentes y enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad en las inmediaciones del Palacio Legislativo.
La protesta, convocada por la CGT, la CTA y distintas organizaciones sociales y políticas, reunió a militantes sindicales, agrupaciones de izquierda y ciudadanos que rechazan la iniciativa del Gobierno nacional.
Los disturbios comenzaron cuando un grupo reducido, de no más de seis personas con el rostro cubierto, arrojó bombas molotov contra el cordón policial. Según registraron las cámaras de televisión, los manifestantes portaban elementos para la fabricación de explosivos caseros.
Los involucrados fueron vinculados a una agrupación denominada “Convergencia Socialista”, espacio con escasa presencia pública. Su irrupción generó interrogantes entre los presentes, que plantearon dudas sobre la posibilidad de infiltrados.
Tras ese episodio se intensificaron los enfrentamientos, con corridas, lanzamiento de piedras y el derribo de parte del vallado dispuesto en el operativo de seguridad. La Policía y la Gendarmería respondieron con disparos de postas de goma, gases lacrimógenos y la intervención de camiones hidrantes.
En medio de los choques se reportó un camarógrafo afectado por los gases. Con el paso de las horas, la columna principal de la CGT y varios sindicatos se retiraron del lugar, mientras que agrupaciones de izquierda y la UTEP permanecieron en la primera línea e intentaron calmar la situación.
La central obrera había difundido previamente un comunicado dirigido a los senadores. “La Confederación General del Trabajo moviliza hoy al Congreso Nacional para decir a los senadores: actúen con responsabilidad, este proyecto de ley no resuelve los problemas del trabajo, sólo los agrava”, señaló el texto.
Aunque la CGT no convocó a un paro general, la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT) llevó adelante una medida de fuerza que afectó el funcionamiento de colectivos, trenes y subtes, generando complicaciones en la circulación en la Ciudad de Buenos Aires.
Desde el Gobierno nacional cuestionaron la protesta y los hechos de violencia. “Del otro lado tenemos esto”, afirmó el Presidente en una publicación en su cuenta de X. Por su parte, el ministro del Interior, Diego Santilli, sostuvo: “Estos no son defensores de los trabajadores, son delincuentes organizados”.
En la misma línea, la senadora Patricia Bullrich expresó: “El único idioma que conocen es la violencia y las caras tapadas, porque con los votos no les alcanza. La excusa es la protesta; el objetivo, el desorden. Debatan y ‘ganen’ en el Congreso. En la calle, la ley y el orden se respetan”.
Mientras tanto, en el interior del Congreso continúa el debate del proyecto, en una jornada marcada por la tensión política y social en torno a la reforma laboral impulsada por el oficialismo.
