La Cámara de Diputados realizará una sesión especial por los 50 años del golpe de Estado de 1976, en una jornada cargada de simbolismo, pero sin avances concretos en la actividad legislativa. La falta de acuerdos políticos y la demora en la conformación de las comisiones mantienen paralizado el funcionamiento del cuerpo, en línea con lo que también ocurre en el Senado.
Este miércoles, el recinto abrirá sus puertas en el marco del Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia. Será un acto institucional que, por el aniversario número 50, tendrá un peso histórico mayor. Sin embargo, más allá del homenaje, no habrá tratamiento de proyectos ni agenda ordinaria: la Legislatura sigue virtualmente frenada.
El contraste es evidente. Mientras el gobernador Axel Kicillof declaró 2026 como el “Año de los Derechos Humanos por la Memoria, la Verdad y la Justicia”, el funcionamiento cotidiano de la Cámara baja continúa empantanado. La razón es concreta: las comisiones aún no están conformadas, lo que impide cualquier avance legislativo.
A más de dos semanas de la reforma del reglamento interno, el cuerpo que preside Alejandro Dichiara sigue sin definir la integración de esos espacios clave. Allí se decide qué proyectos se tratan y cómo se reparte el poder entre oficialismo y oposición. Sin comisiones, no hay ley posible.
La discusión, lejos de ser técnica, es profundamente política. El reparto de lugares estratégicos expone tensiones internas y disputas de fondo. La posibilidad de una sesión ordinaria quedó así atada a un acuerdo que todavía no aparece.
Desde la oposición apuntan directamente al oficialismo: “Si no ordenan su interna, va a ser imposible constituir las comisiones”, advierten. Del otro lado, en sectores del propio oficialismo con diferencias en la conducción, también hay críticas: “No saben ni cómo funciona una comisión. Ese es el problema de fondo: no saben a quiénes poner”.
En medio de acusaciones cruzadas, la consecuencia es clara: los proyectos se acumulan sin tratamiento y la Legislatura permanece en pausa, atrapada en sus propias disputas.
