El gobernador Axel Kicillof convocó al Consejo Provincial del PJ bonaerense para el miércoles 4 de noviembre, a las 17, en La Plata. La reunión vuelve a poner sobre la mesa el acuerdo que, a comienzos de año, permitió evitar una elección interna y repartir los principales espacios de conducción del partido.
Según ese entendimiento, Kicillof asumió la presidencia del PJ provincial, mientras que Máximo Kirchner debía quedar al frente del Congreso partidario. Sin embargo, el reparto dejó una cuestión central sin resolver: quién tendrá la capacidad de ordenar las candidaturas y definir las alianzas de cara a 2027. Así lo analizó NewsDigitales.
Qué se define en el PJ bonaerense
El Consejo deberá avanzar con la convocatoria al Congreso del PJ provincial. De acuerdo con lo pactado meses atrás, ese órgano tendría que elegir a Máximo Kirchner como presidente.
Desde el entorno de Kicillof aseguran que el acuerdo continúa vigente. Sin embargo, dentro del Movimiento Derecho al Futuro (MDF) reclaman una mayor participación en dos espacios estratégicos: la Junta Electoral, que interviene en la organización y las reglas de una eventual competencia interna, y la conducción del Congreso partidario, integrada por 22 miembros.
Por qué importan esos lugares
La disputa por los cargos no es una cuestión meramente simbólica. El Congreso partidario tiene participación en la definición de la plataforma electoral y en la habilitación de acuerdos con otras fuerzas políticas. Por su parte, la Junta Electoral establece las reglas para una eventual interna.
Por eso, el reparto de esos espacios puede condicionar las decisiones que se tomen cuando comience el armado de las listas. En otras palabras, controlar los mecanismos de decisión también representa una forma concreta de ejercer poder dentro del partido.
“Que lo decida la gente”
La convocatoria llega pocos días después de que Kicillof defendiera públicamente las elecciones primarias. Durante su visita a Jujuy, el gobernador planteó que las diferencias dentro del peronismo deben resolverse a través de los votos. “Que lo decida la gente”, sostuvo.
En esa misma recorrida, también cuestionó las designaciones desde arriba y señaló que todos están cansados de que vengan “con el dedo”. Una definición que volvió a exponer sus diferencias con los mecanismos tradicionales de conducción del espacio.
Dos construcciones en tensión
La disputa entre ambos sectores responde a estrategias políticas diferentes. Kicillof busca traducir el peso de su gestión y el respaldo de los intendentes que lo acompañan en una mayor presencia dentro de la estructura partidaria. Al mismo tiempo, intenta consolidar una proyección nacional con vistas a las elecciones de 2027.
Máximo Kirchner, por su parte, procura conservar una herramienta institucional para La Cámpora, un espacio con presencia territorial y legislativa. Además, mantiene su referencia política en Cristina Kirchner, quien conserva influencia sobre la estructura justicialista pese a estar inhabilitada para competir electoralmente.
La tensión también quedó expuesta durante los últimos días. Mientras La Cámpora encabezó en Lanús el acto central por Néstor Kirchner, con un cierre a cargo de Máximo, el gobernador bonaerense no estuvo en el escenario. En contraste, durante la cumbre del MDF en La Plata, un ministro bonaerense planteó que la disputa no debía ser con Cristina ni con Máximo, sino con el Gobierno nacional.
Las PASO, las reelecciones y la sucesión
La discusión por el control partidario se cruza con otras definiciones políticas pendientes. En primer lugar, el Gobierno nacional impulsa la eliminación de las PASO. Si las primarias dejan de realizarse, el peronismo deberá acordar un mecanismo alternativo para seleccionar a sus candidatos.
En segundo término, varios intendentes alineados con Kicillof reclaman cambios en el límite de los mandatos. A eso se suma la situación del propio gobernador, que no puede buscar una nueva reelección y cuya eventual candidatura presidencial se entrelaza con la definición de quién podría sucederlo en la Gobernación.
La reunión del miércoles difícilmente resuelva quién será el candidato presidencial del peronismo o quién ocupará el lugar de Kicillof en la Provincia. Sin embargo, permitirá medir hasta dónde los distintos sectores están dispuestos a sostener el acuerdo que repartió la conducción del partido.
En definitiva, el peronismo bonaerense enfrenta un desafío conocido: construir una alternativa nacional mientras todavía discute quién tendrá el poder para organizarla. Kicillof propone que esa definición se resuelva a través de los votos. Ahora, el partido deberá acordar las reglas para hacerlo.
