De cara a la nueva suspensión de clases presenciales, como medida para paliar el avance de la segunda ola de coronavirus, desde Juntos por el Cambio sostienen que una forma de recuperar las horas presenciales en las escuelas es adelantar no solo el receso invernal sino también las vacaciones de verano.
En esta línea se expresó la diputada provincial de Juntos por el Cambio, . “El tiempo perdido de presencialidad debe recuperarse, por eso es primordial que se adelante el receso invernal –y también el período de vacaciones de verano- en la provincia de Buenos Aires”.
Bajo el hashtag “Abran las escuelas”, la legisladora opositora sostuvo que “desde que el Gobierno nacional decretó la suspensión de las clases presenciales, los casos y fallecidos por COVID-19 aumentaron de manera exponencial. Observamos con estupor cómo seguimos batiendo récords a diario, superando los 40 mil contagios en 24 horas”.
“La evidencia científica demuestra que el riesgo de contagio en las aulas es absolutamente menor, en comparación con otros ámbitos. Las escuelas no son el foco”, por lo que “sin argumento válido para clausurar escuelas, más que la decisión arbitraria de los sindicatos docentes de decidir sobre el derecho a la educación de los alumnos, el Gobierno sacó a relucir un informe sesgado sobre el impacto de la presencialidad escolar en casos de coronavirus”, consideró al respecto.
En la misma línea, la diputada radical remarcó que “el estudio confeccionado por un grupo investigadores del CONICET exhibe carencia de rigor científico y falta de estándares académicos. Se mencionan cifras empleadas de manera forzosa para arribar a tendencias parcializadas”.
“Un análisis que, previo a sus hipótesis y objetivos de investigación, estaba signado por conclusiones que debían ser afines a una ideología y, en definitiva, a la retórica del poder de turno”, añadió.
Ante dicho contexto, Zuccari enfatizó: “Sí hay evidencia de las consecuencias por la suspensión de la presencialidad: desigualdad en el acceso a la conectividad y el inevitable impacto en la continuidad pedagógica y en la socialización, deserción escolar que dejó de ser una amenaza para transformarse en un flagelo, vulneración de derechos, daños psicológicos, trastornos y angustias en los alumnos y múltiples situaciones de violencia”.
Por lo tanto, consideró que “con la certeza de que la suspensión de la presencialidad continuará, es imperioso diagramar soluciones para evitar lo que ocurrió en 2020, cuando las falencias de la virtualidad quedaron al descubierto”.
Al respecto, la parlamentaria argumentó que “hay antecedentes de países que adoptaron medidas de esta magnitud. Incluso, Argentina ya lo había hecho en 2009 a causa de la Gripe A, y la provincia de Buenos Aires en 2004, con el argumento de evitar el brote de gripe”.
“Dotar de previsibilidad a los padres y alumnos con una estrategia concreta y un horizonte predeterminado debe ser el camino para evitar consecuencias irreversibles de un inminente naufragio educativo”, indicó al concluir su propuesta.
