Desde la Quinta de Olivos, el presidente Javier Milei siguió de cerca la primera jornada del debate sobre la Ley Ómnibus, que tuvo lugar en el Congreso. Aunque las autoridades confían en obtener los votos para aprobar el paquete de proyectos, evitan hacer un balance antes de la votación. La principal disputa con la oposición gira en torno a las facultades delegadas otorgadas a Milei, especialmente después de que se retirara el paquete fiscal anunciado por Luis Caputo.
El oficialismo descartó seis de las 12 emergencias propuestas, pero persisten tensiones, especialmente en temas como la emergencia tarifaria y las restricciones en materia de seguridad. Sectores del radicalismo, Coalición Cívica, socialistas y algunos diputados de Innovación Federal expresan objeciones a cualquier tipo de delegación de facultades.
Referentes de La Libertad Avanza respaldaron la iniciativa desde la Cámara de Diputados. Se destacó la presencia de Santiago Caputo, asesor presidencial, y Maximiliano Fariña, representante de Federico Sturzenegger, ideólogo de la ley, en el despacho de Martín Menem.
La sesión enfrentó conflictos, como la expulsión de Tomás Agote por insultos a la diputada Myriam Bregman. La Oficina del Presidente emitió un comunicado destacando la oportunidad de revertir el daño causado al pueblo argentino.
Las organizaciones sociales y de izquierda protestaron contra la iniciativa, generando incidentes con la policía. El Gobierno evitó opinar sobre el tratamiento del proyecto y espera a que se vote. A pesar de contar con apoyo en general, persisten discrepancias en puntos como la privatización de empresas públicas y las facultades delegadas.
Tras el cuarto intermedio, la Cámara de Diputados retomará el tratamiento de la ley este jueves, y se espera conocer si el paquete recibe media sanción. En caso afirmativo, pasará al Senado, donde el oficialismo deberá enfrentar otra prueba antes de lograr la aprobación final.
