Días atrás, un hecho de extrema gravedad sucedió en la Comisaría Primera de Necochea: la desaparición de un arma reglamentaria perteneciente a una mujer policía, en medio de un procedimiento realizado durante un corte de energía y un conflicto en el sector de calabozos.
Según la información publicada por Multimedio NQ, con el paso de las horas, lejos de esclarecerse, el episodio se transformó en un verdadero escándalo interno que golpea de lleno a la conducción policial de Necochea y Quequén.
Hasta el momento, no existe información oficial sobre el paradero de la pistola y crecen los interrogantes.
¿Qué tiene para decir el superintendente Oscar Orellano? ¿Qué explicación brinda el jefe Departamental Cristian Elía, cuya escasa exposición pública hace que muchos vecinos ni siquiera conozcan su voz?
El arma no apareció. Tampoco hubo explicaciones públicas ni trascendieron avances concretos de una investigación que, por la gravedad del hecho, debería haber encendido todas las alarmas dentro de la fuerza.
Todo ocurrió durante una situación de máxima tensión en los calabozos de la dependencia policial. En medio de la oscuridad provocada por el corte de luz, se habría producido una pelea entre detenidos y dos efectivos ingresaron para controlar el conflicto.
Según trascendió, como parte del procedimiento, ambos dejaron sus armas reglamentarias en un cajón del sector de trabajo. Horas después, al finalizar su servicio, una de las uniformadas descubrió que su pistola había desaparecido.
Sí. Un arma desapareció dentro de una comisaría. Y uno de los aspectos más delicados del caso es que en el lugar existirían cámaras de seguridad, incluso sistemas vinculados al Ministerio de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires.
La pregunta, entonces, es inevitable: ¿qué muestran esas imágenes? ¿Quién tuvo acceso al lugar? ¿Quién ingresó y salió de ese sector? ¿Cómo es posible que todavía no existan respuestas claras?
Mientras tanto, la única medida que trascendió fue la apertura de un sumario administrativo contra la mujer policía propietaria del arma. Una vez más, todo parece indicar que el hilo se corta por lo más fino.
(*) Imagen Ilustrativa.
