El gobierno de Axel Kicillof convocó a los gremios docentes y estatales a retomar las paritarias. La semana próxima habrá dos encuentros: el miércoles 11 de junio, ATE se sienta en el Ministerio de Trabajo bonaerense para discutir el salario de los trabajadores estatales; y el jueves 12, el mismo día que el INDEC publique el índice de inflación de mayo, se realizará la ronda más amplia con docentes y otras organizaciones sindicales.
El dato inflacionario no es un detalle accesorio. El Gobierno lo convirtió en el disparador formal para hacer una propuesta. Se espera que mayo cierre entre el 2 y el 2,2%, por debajo del 2,6% de abril. Ese número será el piso desde el que el gobierno de Kicillof armará su oferta. Y la fecha importa por otra razón: junio es el mes del aguinaldo.
El aguinaldo, la variable silenciosa
El Sueldo Anual Complementario se calcula sobre la mejor remuneración del primer semestre. Si la Provincia logra incluir alguna suba en junio, aunque sea parcial, ese aumento impacta sobre el SAC que los trabajadores cobran antes de fin de mes. Si, en cambio, el gobierno «saltea» junio y aplica la primera parte del acuerdo en julio —como algunos sindicatos sospechan—, los trabajadores estatales perderán esa mejora en el cálculo del aguinaldo.
Fuentes sindicales consultadas por los medios admitieron que en los últimos días no tuvieron contacto con funcionarios provinciales. Ese silencio alimenta la hipótesis del «salteo». Sin embargo, desde el gobierno fueron tajantes: «El aumento que se defina será para todos», descartando además la posibilidad de segmentar por sector.
La oferta que viene: un acuerdo “largo”
La estrategia oficial apunta a replicar el modelo del último cierre: un acuerdo que abarque varios meses para tener mayor previsibilidad en el gasto. Aquel acuerdo consistió en un 1,5% en febrero, un 5% en marzo y un 2,5% en abril. La idea es construir un esquema similar, pero en un contexto financiero que el propio gobierno reconoce como «extraordinariamente complejo».
La caída de ingresos propios y de coparticipación federal limita el margen de maniobra de la Provincia. En los encuentros previos con los gremios, funcionarios del ministerio de Economía ya habían anticipado esa restricción, bajando expectativas antes de cualquier número concreto.
ATE va con agenda amplia
El secretario general de ATE Buenos Aires, Claudio Arévalo, valoró la convocatoria pero dejó en claro que el sindicato llega con más reclamos que una suba de porcentaje. «Valoramos la convocatoria, que fue un pedido de nuestra organización. Es importante discutir aumento salarial», dijo. Pero también fue directo sobre el trasfondo: «Necesitamos seguir discutiendo la pérdida del poder adquisitivo de los estatales a raíz del ajuste del Gobierno nacional.»
Además del salario, ATE buscará avanzar en tres puntos estructurales: los pases a planta permanente para reducir la precarización laboral, la derogación de la Resolución 293 y la apertura de un convenio colectivo de trabajo específico para el sector estatal. «Siguen aumentando los servicios, el transporte y, a raíz de la inflación, se sigue pulverizando nuestro salario», insistió Arévalo.
El argumento político que complica a Kicillof
El gobierno bonaerense maneja un relato conocido: el ajuste de Milei recortó los recursos que llegan a las provincias, y eso limita lo que se puede ofrecer en paritarias. Es una lectura que tiene sustento real pero que también opera como escudo político. Los sindicatos la aceptan como parte del contexto, aunque advierten que eso no los exime de exigir recomposición.
La mesa salarial de la semana próxima define no solo un porcentaje sino también el tono del conflicto laboral para el segundo semestre. Si la oferta no convence, los gremios docentes —que ya tienen su propio frente abierto con el paro de CONADU del 16 al 20 de junio— y los estatales podrían sumar presión sobre una Provincia que tiene poco margen para absorber conflictos en cadena.
