En medio de las polémicas por la declaración jurada de Manuel Adorni y las explicaciones brindadas sobre su patrimonio en criptomonedas, el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, lanzó una dura crítica contra el jefe de Gabinete nacional y puso en discusión el tratamiento que distintos sectores políticos y judiciales dispensan a los funcionarios públicos involucrados en cuestionamientos por presuntos hechos de corrupción.
“Si esto fuera un peronista, para los que son antiperonistas y una parte de la Justicia, estaría preso y sería un desastre”, afirmó Kicillof ante la prensa. La declaración no sólo apuntó al funcionario nacional, sino que también reavivó el debate sobre la actuación de la Justicia en casos de alto impacto político.
El mandatario provincial volvió a establecer un contraste con la situación judicial de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, quien cumple prisión domiciliaria tras la condena en la causa Vialidad. Según planteó, existe una diferencia de criterios al momento de evaluar casos que involucran a dirigentes de distintos espacios políticos.
El gobernador también apeló a la ironía para cuestionar las explicaciones ofrecidas por Adorni respecto de su patrimonio. “Yo estoy buscando un pendrive para los recursos de la provincia”, expresó entre sonrisas, aunque aclarando que lo hacía “con respeto”.
La frase aludió directamente a la defensa realizada por el jefe de Gabinete luego de que trascendiera que una parte significativa de su patrimonio estaría compuesta por tenencias de Bitcoin almacenadas en una billetera fría, es decir, un dispositivo físico desconectado de internet.
Las explicaciones brindadas por el funcionario no lograron cerrar la controversia política. Por el contrario, durante los últimos días crecieron los cuestionamientos tanto desde la oposición tradicional como desde sectores que hasta hace poco mantenían una posición cercana al Gobierno nacional
