La Ciudad de Buenos Aires, presentada habitualmente por el Gobierno porteño como una vidriera de gestión exitosa, atraviesa un escenario social que contrasta con ese relato. Durante el primer trimestre de 2026, la pobreza por ingresos volvió a crecer y alcanzó al 21,1% de la población, el equivalente a 651.000 personas. Al mismo tiempo, la indigencia trepó al 8,9%, lo que representa a 274.000 porteños que no logran cubrir siquiera el costo de la canasta básica alimentaria.
Los datos surgen del informe Condiciones de vida en la Ciudad de Buenos Aires, elaborado por el Instituto de Estadística y Censos de la Ciudad (IDECBA), y marcan un punto de inflexión: luego de cinco trimestres consecutivos de descenso interanual de la pobreza, la tendencia se revirtió. La mejora, en otras palabras, se interrumpió.
La indigencia, el dato más preocupante
El principal motor del deterioro fue el aumento de la indigencia. En comparación con el primer trimestre de 2025, la proporción de personas en esa situación pasó del 6,2% al 8,9%, lo que implica 83.000 personas más que un año atrás.
En términos de hogares, el informe indica que el 17,2% se encuentra por debajo de la línea de pobreza, unos 236.000 hogares, mientras que el 6,8% —93.000 hogares— vive en condiciones de indigencia.
Uno de los indicadores que mejor refleja la profundidad del problema muestra que el 39,6% de los hogares pobres también es indigente. Es decir, casi cuatro de cada diez hogares pobres ni siquiera cuentan con ingresos suficientes para cubrir la canasta básica alimentaria. Un año antes esa proporción era del 27%.
Los ingresos perdieron frente al costo de vida
El informe señala que, si bien el empleo y la actividad económica registraron leves mejoras, los ingresos de los hogares más vulnerables no crecieron al mismo ritmo que el costo de las canastas básicas, lo que derivó en un deterioro de sus condiciones de vida.
Las cifras reflejan esa brecha. Cada hogar indigente dispone, en promedio, de un ingreso per cápita de $111.231, mientras que en los hogares pobres no indigentes el ingreso asciende a $337.194 por persona. Para que un hogar pueda salir de la pobreza necesitaría incrementar sus ingresos en un promedio de $501.201 mensuales, una suma equivalente al 44,2% del valor de la canasta básica total.
La infancia, el sector más afectado
El impacto de la pobreza vuelve a concentrarse en la niñez. El 34% de los niños, niñas y adolescentes de entre 0 y 17 años vive en hogares pobres, lo que equivale a 230.500 menores.
El dato adquiere especial relevancia porque interpela las políticas de primera infancia del Gobierno de la Ciudad, en un contexto en el que la administración porteña mantiene el debate sobre el cobro de determinados servicios a residentes de la provincia de Buenos Aires.
El informe también confirma que la pobreza tiene mayor incidencia en los hogares ubicados en la zona sur de la Ciudad y en aquellos con niños menores de 14 años. Además, la probabilidad de caer en la pobreza aumenta a medida que crece la cantidad de hijos.
Una clase media más reducida y una mayor vulnerabilidad
El deterioro social también se reflejó en la composición de la población porteña. Si bien la clase media continúa siendo el grupo más numeroso, redujo su participación hasta representar el 47,2% de la población. El denominado sector medio frágil también perdió peso, mientras crecieron los sectores en situación de pobreza y vulnerabilidad.
Al sumar a la población pobre con los hogares vulnerables —aquellos cuyos ingresos apenas superan la línea de pobreza y que podrían caer por debajo de ella ante cualquier pérdida de ingresos—, el informe concluye que el 31,5% de los porteños, unas 971.000 personas, se encuentra en una situación de fragilidad económica.
Casi un tercio de la población de la Ciudad. En el distrito que Jorge Macri administra bajo el lema del “Estado que no pone trabas”, cerca de un millón de personas vive al borde o por debajo de la pobreza. Y los datos no provienen de una medición privada ni de un informe opositor: corresponden al propio Instituto de Estadística y Censos de la Ciudad, que registra un deterioro de las condiciones sociales luego de más de un año de mejoras sostenidas.
