La negociación paritaria entre la Unión Tranviarios Automotor (UTA) y las cámaras empresarias del transporte volvió a terminar sin avances el pasado viernes, profundizando el conflicto salarial que atraviesa el sector.
Tras una nueva audiencia convocada por el Gobierno nacional, las partes no lograron acercar posiciones y el gremio se declaró en estado de alerta, con la posibilidad de impulsar medidas de fuerza en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), una definición que habitualmente impacta en las negociaciones del resto del país.
Hasta el momento, las empresas no presentaron una propuesta formal de incremento salarial para el período comprendido entre mayo y julio, una situación que generó un fuerte malestar en la conducción sindical.
Desde la UTA apuntaron tanto contra las cámaras empresarias como contra el Gobierno por la falta de respuestas en la negociación.
“No puede ser que tengamos que ser defensores de los empresarios. Tenemos que realizar medidas para que ellos vayan a Transporte y se quejen. Ambos juegan con los trabajadores; dentro de poco deberemos pagar para trabajar. Estamos mal, seguimos mal y los gobernantes están en otra cosa. Estamos en estado de alerta”, señaló una fuente de la conducción del gremio.
Además, advirtieron que podrían adoptar medidas de fuerza si las próximas audiencias tampoco arrojan resultados.
La discusión salarial abarca los haberes correspondientes a mayo, junio y julio. Según indicaron desde las cámaras empresarias, el sindicato reclama un incremento de hasta el 15%, con aplicación escalonada durante ese período.
Sin embargo, las empresas aún no realizaron una oferta concreta debido a diferencias internas sobre el porcentaje que propondrán. No obstante, prevén presentar una propuesta durante la próxima semana.
Pese al escenario de tensión, desde las cámaras aseguraron que mantienen expectativas de alcanzar un entendimiento y calificaron como “razonable” el planteo realizado por la UTA. También recordaron que, en caso de no llegar a un acuerdo, el Gobierno podría dictar la conciliación obligatoria para evitar un paro y extender las negociaciones.
El conflicto se desarrolla en paralelo con el esquema de aumentos tarifarios dispuesto por la Secretaría de Transporte de la Nación para las líneas nacionales de colectivos que circulan en el AMBA. En el marco de la política de reducción de subsidios, el Ejecutivo autorizó tres incrementos escalonados del 2% en el valor del boleto.
El cronograma comenzó el 18 de mayo con la primera suba, continuó el 15 de junio con la segunda actualización y finalizará el próximo 15 de julio, cuando entre en vigencia el tercer incremento previsto por el Gobierno nacional.
