Doble vara en La Plata: Morzone pide congelar sueldos, pero fue funcionario de Garro durante la polémica por 7 mil “ñoquis”

El concejal platense del PRO, Nicolás Morzone, presentó un proyecto para congelar los salarios de los funcionarios municipales. El problema es que fue funcionario de Julio Garro, cuando una auditoría de la actual gestión detectó que cerca de 7.000 agentes municipales no se presentaban regularmente a trabajar.

La propuesta de Morzone busca instalar una discusión sobre el gasto político y los salarios de los funcionarios. Pero antes de hablar de austeridad, hay una pregunta que resulta inevitable: ¿qué hizo cuando tuvo responsabilidades dentro del Municipio?

Morzone no es un dirigente ajeno a la gestión municipal. Fue subsecretario de Espacios Públicos durante el gobierno de Julio Garro y ocupó distintos cargos dentro de esa administración.

Cuando terminó aquella gestión, la administración de Julio Alak realizó una auditoría sobre la planta municipal. El resultado informado fue contundente: de los 12.573 trabajadores relevados, cerca de 7.000 no se presentaban regularmente a trabajar. La situación incluía casos de ausentismo y otras irregularidades que fueron denunciadas por el nuevo gobierno.

El dato no es menor. Porque mientras hoy Morzone propone congelar los salarios de quienes ocupan cargos políticos, durante la gestión de la que formó parte se produjo un crecimiento de la estructura municipal que terminó dejando una enorme cantidad de situaciones laborales bajo cuestionamiento.

La discusión sobre el gasto público es válida. Pero también tiene que incluir las responsabilidades de quienes gobernaron.

No alcanza con pedir austeridad cuando se está en la oposición. También hay que explicar qué se hizo cuando se tuvo la posibilidad de administrar los recursos públicos.

Por eso, el proyecto de Morzone deja una contradicción difícil de esquivar: hoy habla de congelar sueldos; ayer fue parte de una gestión cuya administración del personal municipal terminó bajo una fuerte controversia por miles de trabajadores que, según la auditoría posterior, cobraban sin presentarse regularmente a trabajar.

La austeridad no puede ser solamente un discurso para la oposición. Si se quiere discutir el costo de la política, primero hay que hacerse cargo de cómo se administró el Estado cuando se tuvo la responsabilidad de hacerlo.

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