El Conurbano bonaerense atraviesa una profunda crisis laboral, con una tasa de desocupación del 9,7%, una informalidad que alcanza al 40,5% y la pérdida de 84.300 empleos privados registrados. La caída del mercado interno y la recesión impactan con fuerza sobre la actividad productiva, con cierres, despidos y suspensiones en distintos sectores de la provincia.
La crisis económica y el deterioro de los indicadores sociales se profundizan en territorio bonaerense, que se convirtió en uno de los principales focos de destrucción del empleo registrado y de aumento de la vulnerabilidad social. Según un informe del Monitor de Indicadores Sociales de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA), elaborado sobre la base de datos oficiales del INDEC y del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), los partidos del Gran Buenos Aires presentan una marcada brecha respecto de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, con indicadores negativos en materia de desempleo, informalidad y vulnerabilidad.
Entre noviembre de 2023 y mayo de 2026, la provincia de Buenos Aires perdió 84.300 puestos de trabajo formales en el sector privado, lo que representa una contracción del 4,2% de su masa laboral registrada. La caída supera el promedio nacional, que fue del 3,8%, y también la registrada en la Ciudad de Buenos Aires, del 3,1%.
El dato refleja el fuerte impacto de la recesión sobre el entramado productivo e industrial bonaerense. Si se toma el período comprendido entre diciembre de 2015 y mayo de 2026, la provincia acumula un saldo negativo de 26.172 empleos asalariados formales.
Desocupación e informalidad
La desocupación abierta en los aglomerados del Conurbano alcanzó el 9,7%, lo que representa a más de 615.000 personas que buscan trabajo activamente y no logran conseguirlo.
La cifra contrasta con la tasa de desempleo de la Ciudad de Buenos Aires, que se ubicó en el 4,8%, aproximadamente la mitad del registro del Conurbano.
A esta cantidad de desocupados se suma otro dato preocupante: el 15,8% de la población del Gran Buenos Aires tiene trabajo, pero busca activamente sumar horas o cambiar de ocupación para mejorar sus ingresos.
En paralelo a la pérdida de puestos formales, la precarización laboral y el trabajo no registrado profundizaron el deterioro de las condiciones laborales. La tasa de informalidad en los partidos del Gran Buenos Aires llegó al 40,5%, por encima del promedio nacional del 37,9% y muy por encima del 25,6% registrado en la Ciudad de Buenos Aires.
La situación afecta especialmente a las mujeres trabajadoras del Conurbano, entre quienes el empleo no registrado y sin acceso a derechos previsionales alcanza al 44,9%.
Cierres y despidos
El deterioro del mercado laboral no se limita a los indicadores estadísticos. También se traduce en cierres de establecimientos industriales, despidos, cesantías y suspensiones en distintos municipios del Conurbano y del interior bonaerense.
Informes del sector productivo señalan el impacto de la caída del consumo y de la apertura de importaciones sobre distintas industrias. Entre los casos mencionados aparecen la autopartista SKF y la fábrica de neumáticos FATE, que cesaron operaciones o desvincularon masivamente a trabajadores en San Fernando y Lomas de Zamora.
También se registraron suspensiones y despidos en terminales automotrices y empresas autopartistas de Zárate, Tigre y San Martín, mientras que los sectores textil y de indumentaria en Lanús, Luján y General San Martín acumularon cientos de puestos de trabajo perdidos.
A este escenario se suman empresas históricas de la industria de la indumentaria, como Will Der, en General Pacheco, y plantas agroindustriales de Capitán Sarmiento y Pilar, que cerraron sus puertas o implementaron fuertes recortes de personal.
Más desempleo y más pobreza
El deterioro del mercado laboral también tiene un impacto directo sobre los ingresos y las condiciones de vida de los hogares.
En los partidos del Gran Buenos Aires, el 32,6% de la población vive en hogares por debajo de la línea de pobreza, mientras que el 8% se encuentra en situación de indigencia, sin ingresos suficientes para acceder a una canasta básica de alimentos.
En el conjunto del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), la crisis alcanza a más de 4,5 millones de personas pobres y más de 1,1 millones de personas indigentes.
El escenario combina así pérdida de empleo registrado, aumento de la informalidad, cierres y suspensiones, desempleo y elevados niveles de pobreza, configurando un panorama de fuerte deterioro social y laboral en el principal cordón productivo y poblacional de la provincia de Buenos Aires.
