Desde la Casa de Gobierno bonaerense, el ministro Carlos Bianco retomó la agenda oficial tras su recuperación médica y trazó un duro diagnóstico sobre la situación económica y social del país, con fuertes cuestionamientos al gobierno de Javier Milei.
El funcionario no solo repasó la actividad prevista del gobernador para los próximos días, sino que dedicó gran parte de su intervención a describir lo que calificó como un escenario “catastrófico y desesperante” para la producción, el empleo y los ingresos. “Este modelo no va más”, sentenció, y reclamó un cambio urgente en el rumbo económico nacional.
Una deuda de $16,7 billones
Según detalló, la Nación mantiene una deuda con la provincia de Buenos Aires que asciende a $16,7 billones, compuesta por tres grandes rubros: obligaciones directas, obras paralizadas y programas discontinuados.
Por un lado, las deudas directas alcanzan los $4,1 billones e incluyen transferencias de ANSES a la caja previsional bonaerense, compensaciones derivadas del Consenso Fiscal y fondos educativos como el FONID.
A ese monto se suman $9,2 billones correspondientes a obras públicas comprometidas y actualmente paralizadas. Se trata de proyectos de vivienda, infraestructura y convenios con municipios y universidades, entre los que se cuentan miles de viviendas inconclusas y más de 700 obras detenidas en territorio bonaerense.
El tercer componente equivale a $3,4 billones por programas nacionales discontinuados o demorados, vinculados a políticas alimentarias, sanitarias y de asistencia social.
Bianco amplió el análisis al impacto global sobre las finanzas provinciales. Según explicó, si se agregan la caída de transferencias nacionales —estimada en $5,3 billones— y la merma en la recaudación propia producto de la crisis —calculada en $2,6 billones—, el desfinanciamiento total asciende a $24,6 billones.
“Es más de la mitad del presupuesto anual de la provincia”, advirtió, en relación a un presupuesto cercano a los $44 billones.
En ese marco, el ministro informó que la administración bonaerense inició ocho demandas ante la Corte Suprema para reclamar esos fondos y cuestionó la falta de respuesta del Ejecutivo nacional. “No responden, no se hacen cargo”, afirmó.
Un diagnóstico económico crítico
El planteo fiscal estuvo acompañado por un diagnóstico más amplio sobre la situación económica. Bianco enumeró indicadores negativos recientes, entre ellos la caída de la actividad, la retracción del consumo, la pérdida de más de 124 mil empleos en el último año y un marcado aumento de la informalidad laboral.
También alertó sobre el cierre de empresas en sectores clave —como la industria, el textil y el alimentario— y el deterioro del poder adquisitivo. “Una familia necesita ocho salarios mínimos para vivir”, sostuvo.
En ese contexto, defendió la intervención del Estado provincial para sostener políticas públicas frente al repliegue del Gobierno nacional. Mencionó, entre otras medidas, el refuerzo del programa de medicamentos bonaerenses tras la discontinuidad del plan Remediar y la reactivación de obras paralizadas.
Hacia el final, Bianco remarcó que el conflicto excede la discusión fiscal. “No estamos hablando solo de recursos, sino de la vida de las personas”, afirmó, al describir un escenario de creciente precarización laboral y dificultades para llegar a fin de mes.
“El Gobierno nacional abandona sus responsabilidades y la Provincia tiene que salir a cubrir esas necesidades, pero no puede hacerlo todo”, concluyó, al reiterar su reclamo por un cambio en la política económica.
