Milei insultó a los periodistas al grito de “chorros” tras el informe de Manuel Adorni


El ambiente en el Congreso de la Nación alcanzó un nuevo pico de tensión este miércoles durante la primera presentación de Manuel Adorni ante la Cámara de Diputados. Lo que debería haber sido una jornada de rendición de cuentas institucional terminó en un escándalo protagonizado por el propio Javier Milei, quien agredió verbalmente a los trabajadores de prensa que cubrían la salida de los funcionarios del recinto.

Al finalizar la exposición del Jefe de Gabinete, el mandatario nacional se dispuso a abandonar el edificio escoltado por su seguridad. En ese momento, un grupo de cronistas parlamentarios intentó obtener declaraciones sobre los principales puntos del informe de gestión. La respuesta del jefe de Estado fue un ataque directo: Milei les gritó “chorros” y “corruptos” a los periodistas, mientras señalaba con el dedo a quienes buscaban una respuesta sobre la coyuntura política y económica actual.

Antecedentes de un conflicto sistemático

Este nuevo ataque no representa un hecho aislado, sino que se inscribe en una escalada de decisiones que buscan limitar el trabajo de los medios de comunicación. El antecedente más inmediato y simbólico fue el cierre definitivo de la histórica sala de periodistas de la Casa Rosada. Aquella medida dejó a los acreditados permanentes sin un lugar físico para realizar su labor profesional en la sede del Poder Ejecutivo, marcando el inicio de una gestión caracterizada por la distancia y el choque frontal con los cronistas.

La agresión en el Congreso profundiza la lista de enfrentamientos que el líder de La Libertad Avanza mantiene con el periodismo desde su asunción. En esta oportunidad, la violencia verbal del grito de “chorros” y “corruptos” sorprendió incluso a los legisladores presentes, ya que el insulto se produjo en los pasillos de una de las instituciones fundamentales de la democracia.

El informe de gestión en segundo plano

La presentación de Manuel Adorni quedó prácticamente invisibilizada frente al escándalo mediático. El jefe de Gabinete había acudido para defender los indicadores de consumo y los planes de infraestructura, pero la imagen del día terminó siendo la del Presidente insultando a la prensa.

Las asociaciones que nuclean a los trabajadores de medios ya evalúan emitir un comunicado de repudio ante lo que consideran un hostigamiento constante. El uso de términos como “chorros” y “corruptos” para calificar la tarea informativa marca un precedente peligroso en la relación entre el Poder Ejecutivo y el ejercicio de la libertad de prensa en Argentina.

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