Fin de la parálisis: Magario llamó a sesionar al Senado bonaerense después de ocho meses

Después de más de ocho meses sin una sesión ordinaria, el Senado de la provincia de Buenos Aires volverá a reunirse la próxima semana en un intento por poner fin a un prolongado período de inactividad que generó cuestionamientos tanto desde la oposición como dentro del propio oficialismo.

La convocatoria fue realizada por la vicegobernadora y presidenta de la Cámara alta, Verónica Magario, quien fijó para el miércoles 24 de junio a las 13 horas la primera sesión ordinaria de 2026. La decisión llega luego de semanas de crecientes reclamos por el funcionamiento del cuerpo legislativo y en medio de las tensiones internas que atraviesan al peronismo bonaerense.

Si bien durante este año se realizó una sesión especial en conmemoración de los cincuenta años del golpe de Estado de 1976, la última sesión ordinaria tuvo lugar el 2 de octubre de 2025, cuando el Senado aprobó la emergencia para Bahía Blanca tras los temporales que afectaron a esa ciudad del sur provincial.

Desde entonces, la actividad parlamentaria quedó prácticamente limitada a sesiones vinculadas al recambio legislativo y a cuestiones administrativas. La falta de funcionamiento ordinario impidió que los proyectos presentados por los legisladores avanzaran en su tratamiento, ya que sin sesiones no pueden tomar estado parlamentario ni ser girados a las distintas comisiones.

La prolongada demora estuvo atravesada por las diferencias internas dentro del peronismo. La disputa entre los sectores alineados con el gobernador Axel Kicillof, agrupados en el Movimiento Derecho al Futuro (MDF), y La Cámpora dificultó durante meses la definición de autoridades y la conformación de las comisiones permanentes, condiciones necesarias para normalizar la actividad legislativa.

Las tensiones también quedaron reflejadas en el armado de las comisiones de trabajo y en la discusión por distintos espacios de poder dentro de la Cámara. Recién a fines de mayo logró completarse el esquema de funcionamiento de las 47 comisiones permanentes, luego de varias negociaciones y desacuerdos entre los distintos sectores del oficialismo.

El malestar por la falta de actividad comenzó a hacerse visible incluso dentro del peronismo. En los últimos días, el jefe del bloque oficialista, Sergio Berni, calificó la situación como un “papelón”, mientras que la senadora massista Malena Galmarini sostuvo que resultaba una “vergüenza” que la Cámara no estuviera sesionando.

A esas críticas se sumaron cuestionamientos de la oposición, que advirtió sobre la acumulación de iniciativas sin tratamiento y evaluaba impulsar mecanismos reglamentarios para forzar una sesión. En ese contexto, la convocatoria terminó por destrabar una situación que se había convertido en uno de los principales focos de tensión política dentro de la Legislatura bonaerense.

La sesión prevista para el 24 de junio marcará así el reinicio formal de la actividad ordinaria del Senado provincial y abrirá una nueva etapa para una Cámara que llega al segundo semestre del año con cientos de proyectos pendientes de tratamiento y el desafío de recuperar el ritmo legislativo perdido durante la primera mitad de 2026.

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