La decisión encontró a Bullrich decidida a aprovechar políticamente el fallo aunque sin hacer referencia a la denuncia sobre la falta de lugares y condiciones para alojar a los detenidos. La dirigente se dedicó a cuestionar a Kicillof y, en el mismo movimiento, responsabilizar a la Justicia bonaerense por lo que considera un enfoque excesivamente garantista.
“En la Provincia de Buenos Aires tenés a Kicillof, que se pone del lado de los delincuentes, mientras los bonaerenses viven enrejados, con miedo y sin que nadie les dé seguridad”, afirmó.
Después apuntó directamente contra los jueces: “Y también tienen una Justicia provincial garantista que los deja libres para que sigan robando, asesinando y destruyendo familias”.
Bullrich cerró su mensaje con una frase que condensó su crítica al gobierno bonaerense: “Qué terror vivir en una provincia que ignora a los argentinos de bien, donde el delincuente tiene vía libre y, si las hace, no las paga”.
La reacción vuelve a ubicar a Kicillof y a la Justicia provincial en el centro del discurso de Bullrich sobre la inseguridad bonaerense. La dirigente eligió interpretar la suspensión como un nuevo obstáculo frente a las políticas de endurecimiento penal impulsadas por el Gobierno nacional.
El fallo, sin embargo, plantea otro interrogante: no discute solamente el alcance del nuevo régimen, sino si la Provincia tiene actualmente la infraestructura y los recursos necesarios para afrontar el eventual aumento de adolescentes sometidos al sistema penal.
