El Gobierno nacional volvió a defender su política económica y aseguró que los salarios están recuperando terreno frente a la inflación. Sin embargo, el propio vocero presidencial, Adrián Ravier, reconoció que una parte de la población siente que sus ingresos dejaron de mejorar en los últimos meses.
Durante una conferencia de prensa en la Casa Rosada, Ravier sostuvo que, si la inflación continúa desacelerándose y los salarios nominales mantienen aumentos superiores al 2% mensual en promedio, los ingresos podrán volver a ganarle a la suba de precios.
El funcionario vinculó esa expectativa con el programa económico de Javier Milei y destacó la reducción de la inflación como uno de los factores que, según la interpretación oficial, permitirían consolidar una recuperación del poder adquisitivo.
No obstante, el vocero admitió que la percepción social no necesariamente coincide con el diagnóstico del Gobierno. Según explicó, después de las mejoras registradas durante el segundo semestre de 2024 y buena parte de 2025, los ingresos dejaron de mostrar el mismo ritmo de recuperación en los últimos meses.
Ravier atribuyó parte de esa situación al contexto internacional y sostuvo que la economía atraviesa una etapa de menor dinamismo. En ese marco, reconoció que algunos sectores avanzan a mayor velocidad que otros y que los efectos del modelo económico no son iguales para todas las actividades.
Una recuperación que todavía genera dudas
El planteo oficial busca sostener que la desaceleración inflacionaria permitirá mejorar los ingresos reales y profundizar la reducción de la pobreza y la indigencia. Sin embargo, el propio diagnóstico del vocero expone una dificultad para la gestión libertaria: que los indicadores económicos mejoren no implica necesariamente que esa recuperación se traduzca de inmediato en una mejora percibida por los hogares.
De esta manera, el Gobierno insiste en que el rumbo económico permitirá recuperar el poder adquisitivo, aunque reconoce que la evolución reciente de los ingresos no mantiene el ritmo de mejora de períodos anteriores.
La discusión vuelve a poner en el centro uno de los principales desafíos de la política económica: que la desaceleración de los precios se traduzca en una recuperación sostenida de los salarios y en una mejora concreta de las condiciones de vida.
